Nos acercamos a nuestro barrio, a nuestra calle, en coche y nuestras mentes, la de mi mujer (piloto) y la mía (copiloto) se centra en encontrar el ansiado aparcamiento. ¿Qué calle será más propicia? ¿Dónde estará ese sitio soñado que nos permitirá aparcar el coche y evitar que nuestro hijo se ponga de los nervios, harto ya de tanta vuelta a la manzana? El sitio lo encontramos, a veces más pronto, a veces más tarde, pero no dejo de fijarme en la cantidad de aparcamientos que se encuentran ocupados por esos contenedores de obra o por las más modestas bolsas de residuos. Muchos aparcamientos. Sitios fabulosos para aparcar que se encuentran fuera de nuestro alcance mientras una obra misteriosa se lleva a cabo, quien sabe en qué casa. Y ya, hay que ser solidario por que todos hacemos una reformita en casa alguna vez y esa reformita necesita un contenedor para que los obreros tengan donde tirar tu casa por la ventana. Pero por un día me gustaría NO encontrarme ni un solo contededor birlándonos la plaza de aparcamiento. Al igual que existe el Día Sin Coches, estoy por dirigirme a nuestro amado alcalde Gallardón, para que una vez al año se decrete el Día Sin Contenedores. Un día, no pido mucho, que me permita ponerme a bien con todos mis vecinos perpetradores de reformillas y que de un respiro a mi maltrecho sentido de la solidaridad vecinal.
01 octubre 2007
25 septiembre 2007
Fuego
La verdad, no pensaba hablar del tema, más que nada por no dar publicidad a quien no lo merece, pero con el paso de los días se me van hinchando más y más los "deixòs". Ya no es sólo el hecho en si, el quemar unas fotos de los Reyes, ya no es sólo el silencio o la simpatía del Gobierno de España y del Gobierno Catalán sobre el asunto, sino la chulería y la prepotencia de los criminales. Porque sí, niños y niñas, son criminales o al menos presuntos criminales. Que yo sepa, el Código Penal sigue en vigor en España, al menos los artículos 490.3, 491.1, 491.2 y 543, los que hacen referencia a los delitos contra la Corona y los ultrajes a España. Y si esos artículos siguen en vigor, ¿a santo de qué la policía, en este casos los mossos, permiten que se cometa un delito? Y "amès amès", ¿vanagloriarse de ese delito es de recibo? ¿A los defraudadores o estafadores se les permite ensalzar su delito? Por lo demás, el quemar un foto, sea de quién sea, no me cuadra a mí como "forma pacífica de protesta", sino que me pega más con los radicales que van incitando a la violencia. Claro que habrá gente que piense que ir quemando cosas es un acto pacífico.
Por último, me remito al editorial de ayer Lunes de La Vanguardia, que exponía una verdad de cajón: ese soberanismo visceral, el que va quemando banderas y deseando la muerte de los borbones, perjudica la causa de Cataluña. Aunque fuera por simple estrategia, deberían entender esos independentistas de pandereta que precisamente esas acciones (la quema de fotos de los Reyes, el alegrarse cuando pierde alguna selección española, el insistir en el mapa pancatalanista despreciando el sentir de los valencianos, etc) complican las cosas más de lo que están. Es un desprecio no sólo a los sentimientos del resto de los españoles, sino a la pluralidad de los catalanes, encabezonándose en una visión monolítica de esa Cataluña tan rica en lo cultural y en lo político. Falta valentía por parte de los políticos catalanes para defender los intereses del catalanismo y al mismo tiempo defender el estado de derecho y sus leyes.
¡Ah! Por cierto: en paises tan poco democráticos como Francia, Alemania o Italia es delito el ultraje a la bandera o a los símbolos nacionales.
Por último, me remito al editorial de ayer Lunes de La Vanguardia, que exponía una verdad de cajón: ese soberanismo visceral, el que va quemando banderas y deseando la muerte de los borbones, perjudica la causa de Cataluña. Aunque fuera por simple estrategia, deberían entender esos independentistas de pandereta que precisamente esas acciones (la quema de fotos de los Reyes, el alegrarse cuando pierde alguna selección española, el insistir en el mapa pancatalanista despreciando el sentir de los valencianos, etc) complican las cosas más de lo que están. Es un desprecio no sólo a los sentimientos del resto de los españoles, sino a la pluralidad de los catalanes, encabezonándose en una visión monolítica de esa Cataluña tan rica en lo cultural y en lo político. Falta valentía por parte de los políticos catalanes para defender los intereses del catalanismo y al mismo tiempo defender el estado de derecho y sus leyes.
¡Ah! Por cierto: en paises tan poco democráticos como Francia, Alemania o Italia es delito el ultraje a la bandera o a los símbolos nacionales.
18 septiembre 2007
Gafe
Confirmado: ZP es un gafe de proporciones universales. Hace unos meses hablaba de su maléfica influencia para con los políticos a los que apoyaba. Ahora hemos comprobado, por desgracia, que su influencia llega al deporte. Con su asistencia el pasado Domingo al Palacio de los Deportes de Madrid consiguió lo que parecía imposible: que la selección española de baloncesto NO ganase el Eurobasket. Después de la experiencia, Pepu y su equipo técnico están barajando la posibilidad de decirle a ZP que los Juegos Olímpicos de 2008 han cambiado de sede y se celebrarán en Sudáfrica, por ejemplo. Por lo menos, la retransmisión de la final fue el programa más visto del día, superando a la Formula 1 incluso. Así que, de todos modos, ¡enhorabuena, Campeones!
16 septiembre 2007
El Sendero Soriano (II)
Para empezar, estuvimos en un pueblecito, de esos que tiene 30 habitantes censados aunque doble o triplique su población en Verano, llamado Herreros, muy cerquita del embalse de la Cuerda del Pozo. Después de largas (es un decir) deliberaciones, nos alojamos en un hotel rural llamado La Casa del Cura. Para elegir este preciosa posada, nos guiamos, además de la citada página Soria Ni Te La Imaginas, por otras páginas útiles como Casas Rurales, Casas Rurales de Soria, Mi Casa Rural, Notodohoteles y Top Rural. Recomiendo a todo el mundo que, cuando se planeen viajes de este estilo, a hotelitos con encanto y con pocas habitaciones, se haga con todo el adelanto posible. Mejor reservar pronto que lamentar después.
En nuestro caso, la estancia fue más que agradable y recomendamos fervientemente el hotel. Mariana, la encargada, se portó con nosotros de maravilla y sobrellevó siempre con alegría nuestras continuas peticiones para calentar potitos, biberones y guardar yogures en el freezer de la cocina. ¡Estos padres modernos!Las habitaciones eran más que acojedoras, el jardín encantador, la sala de estar invita a la charla(en invierno, con la chimenea, más aún, supongo) y la cocina muy sustanciosa. Muy recomendable, ya digo.
En nuestro caso, la estancia fue más que agradable y recomendamos fervientemente el hotel. Mariana, la encargada, se portó con nosotros de maravilla y sobrellevó siempre con alegría nuestras continuas peticiones para calentar potitos, biberones y guardar yogures en el freezer de la cocina. ¡Estos padres modernos!Las habitaciones eran más que acojedoras, el jardín encantador, la sala de estar invita a la charla(en invierno, con la chimenea, más aún, supongo) y la cocina muy sustanciosa. Muy recomendable, ya digo.
30 agosto 2007
El Sendero Soriano (I)
Vale, han sido unas laaargas vacaciones, pero ¡qué leches! Las merecía. Entre otras cosas me he pasado una semana y pico recorriendo la provincia de Soria y me ha encantado. Recomiendo a todo el mundo visitar este precioso rincón de España. Como inicio al Sendero, propongo una visita a la página web del Patronato de Turismo de la provincia, llamada Soria ni te la imaginas. Seguiré contando.
04 agosto 2007
Um país que não aprende
El país del que hablo en el título no es España, por raro que parezca, sino Brasil. Ese es el título de la revista Exame, una de las más prestigiosas revistas brasileñas de actualidad; el título, contundente y comprensible, se refiere al accidente del A320 de la compañía TAM en el que murieron 200 personas. Según la revista dicho accidente vino a ser la crónica de una muerte anunciada. No tanto el accidente en concreto, del que aún no se ha llegado a una conclusión oficial (aunque muchos políticos se lanzaron alegremente a culpar al piloto sin tener en cuenta ni el estado de la pista ni el del avión), sino de la catastrófica situación del transporte aereo brasileño, el mayor país latinoamericano y una de las mayores economías del mundo.
Los problemas son varios, pero empiezan como todo por la cima. Los organismos encargados de la regulación aerea en ese país no regulan ni organizan nada y están dirigidos por personajes de perfil político, o sea, puestos a dedo por su fidelidad al gobierno, no por su valía como gestores. Esto es así tanto en el Ministerio da Defesa (Waldir Paris, amigo personal de Lula), en la Agência Nacional de Avição Civil (Milton Zuanzzi, ideólogo del Partido del Trabajo, el gobernante) y en Infraero, el equivalente brasileño de Aena (José Carlos Pereira, que mantiene en el cargo a directores de aeropuertos con causas por corrupción en curso). Todos estos piezas prefieren mirar para otro lado y dejar que las cosas rueden solas... mientras los aviones van cayendo. El del mes pasado es el segundo gran accidente en menos de un año, ya que 154 personas murieron hace diez meses cuando un B737 de Gol chocó contra un jet Legacy sobre la amazonia. A pesar de que entonces el presidente Lula pidió solucciones en menos de 24 horas para soluccionar la crisis del sector, lo cierto es que desde entonces nada se ha hecho por parte de las administraciones, más preocupadas de inagurar terminales de pasajeros grandiosas que de atacar la construcción de la tercera pista del aeropuerto de Congonhas, por ejemplo.
Cualquiera con un mínimo conocimiento del sector hubiese visto que se estaba rifando una catástrofe y que Congonhas (CGH) tenía todas las papeletas: el aeródromo con más movimientos de aviones de toda América del Sur, con pistas cortas, recibiendo aviones de fuselaje ancho, operando muy por encima de su capacidad (18 millones de pasajeros el año pasado, por los 12 que debería), situado en una zona densamente poblada y, para postre, con problemas de mantenimiento de las pistas. Hace 28 años el gobierno brasileño encargó un estudio para regular el tráfico aereo en Sao Paulo, el cual estableció que lo mejor era dejar Congonhas para el puente aereo Sao Paulo-Rio de Janeiro y vuelos hechos con pequeñas aeronaves regionales, que Guarulhos (GRU) se encargase del tráfico doméstico, y que Viracopos (VCP) fuese el gran aeropuerto internacional de la zona. Ni puñetero caso, claro.
Ahora tenemos 200 muertos, el país conmocionado por la inutilidad de sus dirigentes y una compañía (TAM) al borde del desastre; otra más en Brasil, que recordemos que vió como la histórica Varig desaparecía como tal. Y eso que TAM, según los sesudos analistas financieros, era una buena compañía, muy rentable, que cotizaba en la bolsa de Nueva York, saneada y todas esas cosas que se dicen en las juntas de accionistas. Pero como dice Dilbert, cualquier buena noticia para los accionistas es mala para los empleados (los 7 tripulantes del A320, por ejemplo) y no digamos para los consumidores. La gestión de TAM en el antes, durante y después del accidente ha sido de una inutilidad tal que llegó a anunciar a la mujer de un pasajero que éste había fallecido en el accidente... dos días después de haberle enterrado. No todo es cuestión de costes. No puede valer todo en un sector estratégico como la aviación comercial. No se puede consentir que se llegue a una situación como ésta, donde entre todos le mataron y pero él solo se murió. Tomemos buena nota de lo que pasa en Brasil, para que estos errores (¿eh, Doña Magdalena?) u otros parecidos nunca puedan suceder.
Los problemas son varios, pero empiezan como todo por la cima. Los organismos encargados de la regulación aerea en ese país no regulan ni organizan nada y están dirigidos por personajes de perfil político, o sea, puestos a dedo por su fidelidad al gobierno, no por su valía como gestores. Esto es así tanto en el Ministerio da Defesa (Waldir Paris, amigo personal de Lula), en la Agência Nacional de Avição Civil (Milton Zuanzzi, ideólogo del Partido del Trabajo, el gobernante) y en Infraero, el equivalente brasileño de Aena (José Carlos Pereira, que mantiene en el cargo a directores de aeropuertos con causas por corrupción en curso). Todos estos piezas prefieren mirar para otro lado y dejar que las cosas rueden solas... mientras los aviones van cayendo. El del mes pasado es el segundo gran accidente en menos de un año, ya que 154 personas murieron hace diez meses cuando un B737 de Gol chocó contra un jet Legacy sobre la amazonia. A pesar de que entonces el presidente Lula pidió solucciones en menos de 24 horas para soluccionar la crisis del sector, lo cierto es que desde entonces nada se ha hecho por parte de las administraciones, más preocupadas de inagurar terminales de pasajeros grandiosas que de atacar la construcción de la tercera pista del aeropuerto de Congonhas, por ejemplo.
Cualquiera con un mínimo conocimiento del sector hubiese visto que se estaba rifando una catástrofe y que Congonhas (CGH) tenía todas las papeletas: el aeródromo con más movimientos de aviones de toda América del Sur, con pistas cortas, recibiendo aviones de fuselaje ancho, operando muy por encima de su capacidad (18 millones de pasajeros el año pasado, por los 12 que debería), situado en una zona densamente poblada y, para postre, con problemas de mantenimiento de las pistas. Hace 28 años el gobierno brasileño encargó un estudio para regular el tráfico aereo en Sao Paulo, el cual estableció que lo mejor era dejar Congonhas para el puente aereo Sao Paulo-Rio de Janeiro y vuelos hechos con pequeñas aeronaves regionales, que Guarulhos (GRU) se encargase del tráfico doméstico, y que Viracopos (VCP) fuese el gran aeropuerto internacional de la zona. Ni puñetero caso, claro.
Ahora tenemos 200 muertos, el país conmocionado por la inutilidad de sus dirigentes y una compañía (TAM) al borde del desastre; otra más en Brasil, que recordemos que vió como la histórica Varig desaparecía como tal. Y eso que TAM, según los sesudos analistas financieros, era una buena compañía, muy rentable, que cotizaba en la bolsa de Nueva York, saneada y todas esas cosas que se dicen en las juntas de accionistas. Pero como dice Dilbert, cualquier buena noticia para los accionistas es mala para los empleados (los 7 tripulantes del A320, por ejemplo) y no digamos para los consumidores. La gestión de TAM en el antes, durante y después del accidente ha sido de una inutilidad tal que llegó a anunciar a la mujer de un pasajero que éste había fallecido en el accidente... dos días después de haberle enterrado. No todo es cuestión de costes. No puede valer todo en un sector estratégico como la aviación comercial. No se puede consentir que se llegue a una situación como ésta, donde entre todos le mataron y pero él solo se murió. Tomemos buena nota de lo que pasa en Brasil, para que estos errores (¿eh, Doña Magdalena?) u otros parecidos nunca puedan suceder.
27 julio 2007
Polémica
Con retraso, voy a comentar la polémica sobre El Jueves, el chiste, Del Olmo y la libertad de expresión, aunque me temo que mi postura no va ser ni novedosa ni ingeniosa ni aportará aspectos revolucionarios en la jurisprudencia... pero como es mi blog, la suelto y punto. Siempre he hecho mía la postura de Voltaire: estoy completamente en contra de lo que dice, pero defiendo a muerte su derecho a decirlo. El chistecito de El Jueves (el que no lo haya visto, que se lo curre un poco y lo busque él) es zafio, grosero, fácil y manido. No hubiera merecido ni dos líneas en un periódico serio si el inútil del juez Del Olmo y el meapilas de Conde-Pumpido no se hubiesen metido a la estúpida tarea de ser más papistas que el Papa.
El resultado final ha sido una publicidad inmensa e inmerecida a la revista (que se gana la fama de cañera entre sus lectores), un perjuicio a la institución de la Corona (más que por la obscenidad, por amplificar la mentira de que el Príncipe no trabaja ni ha trabajado nunca), y por último el reafirmarse en que la justicia en España es un cachondeo. Como decía Anson en El Mundo hace unos días, los periodistas están sujetos a ley, por supuesto, pero se debe actuar contra los autores de la ofensa, no contra la publicación. Si cualquier famosillo puede ir y avisar a sus abogados para que pongan cientos de querellas contra aquellos que mancillan su ¿honor?, de seguro la Casa Real se basta y se sobra para manejar la imagen pública de la Familia Real sin que los palmeros de turno tengan que salir al rescate.
El resultado final ha sido una publicidad inmensa e inmerecida a la revista (que se gana la fama de cañera entre sus lectores), un perjuicio a la institución de la Corona (más que por la obscenidad, por amplificar la mentira de que el Príncipe no trabaja ni ha trabajado nunca), y por último el reafirmarse en que la justicia en España es un cachondeo. Como decía Anson en El Mundo hace unos días, los periodistas están sujetos a ley, por supuesto, pero se debe actuar contra los autores de la ofensa, no contra la publicación. Si cualquier famosillo puede ir y avisar a sus abogados para que pongan cientos de querellas contra aquellos que mancillan su ¿honor?, de seguro la Casa Real se basta y se sobra para manejar la imagen pública de la Familia Real sin que los palmeros de turno tengan que salir al rescate.
18 julio 2007
05 julio 2007
Consejos
Termino por fin la lectura de "Así cayó Alfonso XIII" de Miguel Maura, que viene a ser el relato en primera persona de los sucesos que llevaron a la caida de la monarquía y la instauración de la II República, aquel 14 de Abril de 1934. La figura de Miguel Maura siempre me había causado un cierto recelo, ya que el político liberal y católico confeso, fue uno de los principales miembros de el Pacto de San Sebastián y, por lo tanto, un responsable directo de la salida del rey tras las elecciones municipales del 12 de Abril. Al terminar la lectura me reconcilio un poco con la memoria del madrileño, pues comprendo que en su ánimo estaba salvar todo lo posible ante la catástrofe inapelable que se avecinaba: el fin de la monarquía y el advenimiento de la república.
Al final del libro, Maura, con aire profético, se aventura a dar consejos al futuro rey de los españoles (él escribe esas líneas en 1962, cuando Don Juan Carlos apenas era uno de los aspirantes al futuro trono), al "inexperto Mirlo Blanco", como le llama, que seguramente se encontraría en situaciones parecidas con las que él se encontró al llegar al Ministerio de la Gobernación, en 1931. Y dice:
Consejos que sospecho el Rey ha leido y tiene en cuenta para que ese "día de la verdad" no llegue a suceder nunca. No es la única de las lecciones que podemos entresacar de las páginas de esta obra imprescindible para comprender el siglo XX en España.
Primero. No viva V.M. en este Palacio. Es letal y funesto para la realeza. Es el Versalles español y debe quedar, como el francés, de simple museo.
Segundo. Cierre V.M. las puertas de su casa a eso que se llama gente bien. Rodéese de gentes inteligentes, cultas, modestas y sencillas de clase media, que le traigan a diario un buen chorro de aire de la calle. Y...
Tercero. No deshaga V.M. sus maletas. A lo mejor no le dan tiempo para rehacerlas el día de la verdad y es probable, pero mucho, que esta vez no pasen las cosas tan alegremente, tan ciudadanamente, como aquel 14 de Abril de 1931.
Consejos que sospecho el Rey ha leido y tiene en cuenta para que ese "día de la verdad" no llegue a suceder nunca. No es la única de las lecciones que podemos entresacar de las páginas de esta obra imprescindible para comprender el siglo XX en España.
01 julio 2007
Niebla
La atmósfera neblinosa de Lima quizás no tiene la literatura de otras similares como la de Londres, pero puedo asegurar que es igual de incómoda y deprimente. Siendo Perú como es un país precioso, lleno de contrastes y bellezas naturales, su capital es una ciudad fea sin paliativos. A un clima deprimente y una situación más bien insulsas, se les unen el caos urbanístico y de tráfico. Conducir en esta ciudad es un deporte de riesgo que practican a diario los cientos, miles o cientos de miles de taxistas, oficiales o informales, que abarrotan las calles limeñas. A las miriadas de taxis les acompañan millones, por lo menos, de colectivos (autobuses) que tienen por costumbre detenerse en cualquier parte donde oteen un posible viajero. Y es que esos colectivos son privados, con una licencia (o no) municipal que les habilita para ir a la caza y captura de pasajeros. La competencia por captar clientes es feroz; los adelantamientos y frenazos se suceden; los accidentes también, claro. Una vez me contaba un taxista (iba yo en un "Tiko", un popular modelo de Daewoo en Lima), al ver mi cara de horror tras ignorar las señales que una policía nos hacía para detenernos en un cruce, que la única manera para no chocar era precisamente no atender a las indicaciones de los guardias de tráfico. De hecho, como he podido comprobar después, ningún coche hace caso de los policías, y quizás por eso no hay más accidentes, porque todos conocen esa regla no escrita.
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