Mostrando las entradas con la etiqueta ciudades. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta ciudades. Mostrar todas las entradas

02 septiembre 2013

Un libro, un vino (9)

Casi cien años después de la visita de su autor a la ciudad donde vivo, Almería, me he enfrentado este verano con la descripción que Gerald Brenan hace de la misma y de la comarca de la Alpujarra. "Al sur de Granada" no es un libro de antropológia, de botánica, de viajes o de costumbres, ni siquiera enteramente autobiográfico, sino una mezcla de todo ello. Se lee con placidez, como recordando aquellas tardes interminables del escritor en su casa de una pequeña aldea granadina. Sorprende lo poco que han cambiado algunas costumbres en esta tierra en los últimos cien años y lo bien que supo un inglés captar el ambiente de la que era y sigue siendo, una pequeña ciudad de provincias anclada en el mediterraneo.

Por un viaje también, a Requena, conocimos el vino que a continuación reseño. La bobal es una uva curiosa, la segunda más plantada en España pero tradicionalmente empleada en rosados y vinos de mesa. Produce vinos que no dejan indiferentes: o enamoran o no puedes con ellos, quizás debido a la acidez que a veces aparece, si por lo visto no se seleccionan los racimos con cuidado. La pasión por esta uva nos llegó con Pasión de Bobal 2011, de Bodegas Sierra Norte. Quizás nos gustó el que admite tomarlo ligeramente fresco, quizás su color intenso, quizás el paso en la boca muy carnoso pero no cansino, o quizás fue la compañía y el ambiente la primera vez que abrimos una botella de este mosto valenciano. Para volver a beber una y otra vez.

29 noviembre 2011

¡Indignado!

Cuando ya pensaba que mi indignación con las pequeñas miserias de la vida en Almería había alcanzado su cénit y que ya nada me podría sorprender, un nuevo episodio contribuye a reforzar lo que ya es un axioma indestructible en mi vida: la gente es idiota, y si es funcionaria, vaga.

Como buena persona y mejor ciudadano que soy (y sin abuelas) me dirijo a la biblioteca municipal más cercana a mi casa (o sea, la única que hay) para hacer donación de material (o sea, darles un libro). Con mi hojita de donación cumplimentada (o sea, el papeleo ante todo) y mis tres libros nuevecitos bajo el brazo (la entretenida aunque algo insulsa trilogía de Las Crónicas del Mago Negro, de Trudi Canavan) entro en la biblioteca con la alegría de saber que estoy haciendo algo desinteresado (no, el que no tenga sitio material para poner libros en casa no empaña mi, ejem, idealismo) lo cual me proporcionará toneladas de buen karma y mejor rollo.

Después de marearme un poco entre mostradores (lógico, son funcionarios y estaban ocupadísimos contándose las anecdotas del fin de semana), por fin dejo en el lugar adecuado libros y documento, mientras hago el ademán de salir por la puerta y seguir con mi vida. Craso error. El funcionario en cuestión (bedel, conserje, portero, auxiliar, carcelero...) me dice: NO. No puedo dejar así como así unos libros en una biblioteca, faltaría más. Con cierta retranca me informa de que PRIMERO he de dejar el formulario correspondiente, especificando todo lo especificable, SEGUNDO la directora o la autoridad (civil) oportuna estudiaría mi petición de donación, teniendo en cuenta ocasión, disponibilidad de espacio... si le gustaba la portada o yo que sé, y TERCERO me avisarían por conducto (reglamentario) para que yo fuese otra vez a la biblioteca con los libros y ellos condescendieran en aceptar mi donación.

Manda huevos. En ese momento la adrenalina me empezó a salir por las orejas, rompí el formulario de los cojons en pedacitos y pensé seriamente en meterle los libros al funcionario por la boca, las orejas y otros orificios corporales. Reglamento, las narices. En vez de darme las gracias y facilitarme la tarea de hacer una donación de libros, que no es que yo pidiera que me pusieran una estatua en la entrada, vamos, apelando al dichoso reglamento, a las estúpidas normas y al jodido protocolo, me sugieren que me vuelva con los libros a mi casa para que en uno o dos meses vuelva otra vez a ver si quieren los libros. Y una mierda. Antes los doy en bookcrossing, los reciclo en confeti o se los llevo a algún colegio de monjitas del extranjero que siempre están pidiendo donaciones y que rezan una novena por tu alma, además de darte efusivamente las gracias.

Y eso es el funcionariado de Almería y de Andalucía en general, señoras y señores. Una panda de inútiles, con pocas ganas de trabajar y con menos ganas de atender a los ciudadanos. Una recua de apalancados que se escudan en reglamentos absurdos para no pegar palo al agua. Que rechazan hasta que les facilites las cosas, no vaya a ser que alguien se de cuenta de que sobran. ¿Y esos son los que piden que nos solidaricemos con ellos? ¿Los que clamában hace meses por el empleo público? Anda y que les ondulen. Tentado estoy de volver a la biblioteca a decir que quiero donarles un millón de euros. Tranquilos, que seguro que me dicen que rellene un formulario y que ya me avisarán si les interesa.

28 septiembre 2011

Elefantes

De compras por "el super" me llama la atención un paquete de rollos papel de cocina tamaño SUPER grande. La marca en cuestión promete que si compras uno de esos paquetes estarás ayudando a los elefantes africanos. Coñe, dije yo para mis adentros. Papel de cocina y elefantes africanos, buena combinación. Pero, ¿cómo es posible que si yo limpio la encimera de mi cocina con ese papel en concreto un elefante (o elefanta o elefantito) viva un poco mejor? ¿Les mandan gratuitos rollos ULTRA grandes a los elefantes para que limpien las sabanas (que no las sábanas) del Serengueti? ¿Les forran con el papel para que no pasen frio por las noches? ¿Cambian rollos de papel por las armas de los cazadores furtivos? Cuantas posibilidades...


Al final, después de meterme en la página web de la compañía en cuestión resulta que todo es tan prosaico como que van a donar una cantidad a la asociación "Des Eléphants & des Hommes" por cada paquete que se compre, y que ellos a su vez (la asociación, no los elefantes) se cuidarán de que ese dinero vaya a ayudar a que los paquidermos puedan vivir un poco mejor (¿comprando cacahuetes?). Bueno, lo que sea, como dice mi hijo.


El caso es que ves muchas promociones de artículos que prometen ayudar a unos y a otras, pero no sé si hay alguien o algo que se ocupe de verificar de que todo eso que aparece en las etiquetas sea verdad, igual que se vigila la fecha de caducidad o los componentes. ¿O tienes que ser tú mismo el que investigue si el dinero que promete la empresa realmente llega a las asociaciones que aseguran promover? Por imaginar, podría ser que el dinero acabase en los bolsillos de algún listo que en vez de ir a cazar elefantes se fuese al caribe a broncearse por lo que, efectivamente, los elefantes se beneficiasen de alguna manera (lejana) de que tú compres el papel de cocina de marras. Cosas más raras se han visto.

19 septiembre 2011

Ejemplo

Lunes por la mañana. Todos con prisa, a punto de entrar al colegio. Es difícil que los niños aprendan buenas maneras, urbanidad que se llamaba antes, si los propios padres no dan ejemplo. Haz lo que yo digo, no lo que yo hago, decían a su vez nuestros padres. Falso. Un niño aprende de lo que ve, no de lo que le dicen, que le entra por un oido y le sale por otro. Si tú mismo no eres capaz de esperar al semáforo en verde para cruzar la calle, si no dejas pasar a la gente y atropellas al más lento o débil, si te paras en medio de la acera para hablar con fulanito o menganita sin inmutarte por el tapón que estás montando... ¿luego vas a pretender que tu hijo respete a los demás, que siga las normas, que sea, en fin, un buen ciudadano? Pues seguro que sí lo pretenden, pero desde luego lo tienen mu chungo para conseguirlo.

09 agosto 2011

Almería

Para aquellos que quieran conocer la realidad, dura realidad, de vivir en Almería, nada mejor que ver a Pépe Céspedes, que relata como nadie las características del almeriense normal y corriente. Real como la vida misma.

16 julio 2011

Música (VII)

Esto lo escuché en una emisora de radio en México D.F. a las seis de la mañana, en el autobús camino al hotel. Mezcla perfecta entre la canción y mi jet-lag.

19 mayo 2011

¿No les votes?

Sabe Dios que me he quejado no una sino muchas veces del sistema electoral que tenemos en España, de la Ley D'Hont, de las listas cerradas, del sistema bipartidista y de las campañas electorales, pero sinceramente, todo este movimiento de #Nolesvotes y Democracia real ya y de la cuadrilla que acampa en la Puerta del Sol me parece como mínimo sospechoso. ¿Justo una semana antes de las elecciones un montòn de gente va espontaneamente y pide que no votemos a los que no nos representan? ¿No se les había ocurrido hasta ahora, con la que está cayendo?

Y luego, será una chorrada, pero ¿no tienen otro sitio donde manifestarse? ¿La Moncloa? ¿El Parlamento? ¿La Casa de Campo? ¿Por qué leches todo hijo de vecino tiene siempre la pulsión de ir a contar sus neuras a Madrid? ¿No quedamos en que estamos en un estado de autonomías? Pues que se cree una rotaciòn y que empiecen a manifestarse por meses en cada una de las capitales autonómicas... y que empiecen por Barcelona, que es la primera alfabéticamente.

Así lo siento, que para una vez cada dos años que me piden opinión, yo voy a votar... Los movimientos sociales "espontaneos" están muy bien, y mejor aún cuando se hacen sin elecciones a la vuelta de la esquina.

24 mayo 2010

A juego

La gente se piensa que México es una especie de país de bandoleros donde los sosías de Pancho Villa cabalgan por la calle entre los wolsvagen escarabajos y los sicarios del cartel de sinaloa montan tremendas balaseras después de engullir sus tacos y sus tequilas de después de la siesta... o por lo menos algo así se pensaba una compañera con la que coincidí en la tripulación y que resultó iba por primera vez al país azteca hace unos meses.


Eso puede ser cierto, no digo que no, en algún lugar de este gran y bello país. Lo cierto es que pasear por Mexico DF es una experiencia muy agradable y estimulante para los sentidos (olores, colores, sabores, sonidos), altamente recomendable sobre todo si es la primera vez que aterrizas aquí. El hotel al que vamos se encuentra en una de las zonas más bonitas de la ciudad, la Colonia Polanco. Aquí te encuentras torres de apartamentos, hoteles de relumbrón, casitas con fachadas coloniales y pequeños bloques de apartamentos de estilo ultramoderno. Mi preferido de estos últimos es uno que se encuentra en la esquina de la calle Luis G. Urbina con Alejandro Dumas y es uno de esos bloques hechos de cristal y aluminio, que parecen que flotan en el aire. Todo muy Philipe Stark y con feng-shui por un tubo. Siempre que paso alargo el cuello para intentar ver el interior de esas viviendas, cotillear quién vive ahí. El problema, pienso yo luego para consolarme, es pensar luego en cómo amueblas esas casas. No te vale poner cualquier cosa o acercarte al Ikea de guardia para poner la mesa Flöskin con la estantería Skjain. No se puede poner cualquier cosa para salir del paso. Claro que si tienes pasta para vivir en esos departamentos, también se supone que la tienes para contratar a una decoradora y que se estruje el cerebro por ti.

25 enero 2010

I hate everyone

La mayoría de los días lo llevo bien, no creáis. Hay otros, como hoy, que subo de la calle, de comprar, preguntándo qué hago yo viviendo aquí. Hay días que subo a casa muy harto de esta ciudad, de su gente, de la impuntualidad, de la poca profesionalidad, del provincianismo, de la poca visión comercial, de la pachorra atómica que destilan todos sus habitantes. Harto de las señoras que se me cuelan en la compra, de las dependientas que te ignoran porque tienen que contarle cosas importantísimas a su amiga por teléfono, de los supermercados que te obligan a pelearte por una "vez" en el mostrador de la carne y de ver que la gente dedica horas en irse a desayunar, después de abrir un cuartito de hora tarde y cerrar veinte minutitos antes de la hora.

Me siento como Sting paseando por Nueva York y deseando volver a Inglaterra. Como Natsume Soseki en Inglaterra, deseando volver a Tokio. Como Bill Murray en Tokio, deseando volver a Nueva York. Y preguntaréis, so listos, ¿qué haces viviendo ahí? Pues eso me pregunto (casi) todas las mañanas cuando me levanto.

03 agosto 2009

Revolución, socialismo, muerte... o lo que se nos ocurra después

Aunque parezca mentira, el otro día hice mi primer vuelo a Cuba como tripulante. Cosas de la vida y de la programación que nunca me hubiese tocado ese destino. El caso es que esperaba el vuelo con bastante curiosidad, y con más curiosidad si cabe el pasear por La Habana. Mi primera desilusión, como decía Mecano, que los pasajeros del vuelo no eran una troupe de italianos salidos, sino por el contrario eran muchos turistas europeos, mochileros todos ellos, y mucha familia mixta que iban a pasar las vacaciones de verano con los abuelos y demás parientes. Normalidad un poco decepcionante, la verdad. Incluso la documentación que hay que rellenar era escasa en comparación con otros destinos, pues todo el mundo tenía el famoso visado de turista y no tenía nada que declarar. Igualito que el despliegue de papeles que hay que rellenar cuando se entra en EE.UU.


Después, qué queréis que os diga, me imaginaba todo más revolucionario. Claro que hay banderas, eslóganes y alguna que otra foto del Che, pero no hay mucho más que indique a primera vista que te encuentras en el bastión del comunismo revolucionario y tal. De hecho en Caracas se ven muchísimas pintadas y cartelitos sobre la revolución, Bolivar y todas esas cosas. El hotel, el Melia Cohiba, es igual que cualquier otro Melià del Caribe, aparte de que no acepten para pagar tarjetas yanquis como la American Express y cosillas así. La Habana Vieja es preciosa... las partes que están reconstruidas, claro (casi todo con dinero de España: Junta de Andalucía, Arzobispado de Cuenca, Diputación de Jaen, AECI, etc). El mojito en La Bodeguita de en Medio, el daiquiri en La Floridita, correcto. Muchos sitios en los que detenerse y por los que pasear. Poca revolución y muchas ganas de salir adelante.

29 abril 2009

Besos

Al estar en la cola del supermercado Disco en Buenos Aires, me he dado cuenta del verdadero problema que afecta a Argentina. No es la fiebre porcina, ni la inflación, ni el desgobierno, ni lo cancheros que son. El problema de los argentinos es que son unos besucones. ¡Todo el mundo se besuquea cuando se ve! Hombre y mujeres no son capaces de saludarse con un "hola" o "¿cómo estás?", sino que tienen que ir, darse un beso y seguir (o irse). Y claro, eso multiplicado por todaaaa la gente que te encuentras cuando llegas a tu puesto de trabajo (como el supermercado) hace que se pierda MUCHO tiempo. Estuve tres cuartos de hora para pagar, a pesar de que había bastantes cajas abiertas, pero claro, si cada uno de los repartidores, reponedores, cajeros, supervisores y algún amigo se tiene que besuquear cuando llega y cuando se va, el tiempo de espera se alarga, alarga y alarga... Menos mal que llevaba una revista, gruesa como un libro, por lo que la espera se me hizo amena. Bien visto, es otra manera de promocionar la lectura en Argentina.

07 junio 2008

Pesetas

"¿Cuánto cuesta la guagua?". "Tles pesetas, caballero". Ésta no es una conversación del siglo pasado en España, sino de hoy mismo... pero en San Juan de Puerto Rico. En efecto, en esta isla en es único sitio donde la peseta sigue estando en boca de todos. Porque lo que es en España cada vez nos acordamos menos de ella. Apenas para calcular el precio de los pisos y dos cosas más. Pero en Puelto Rico mantienen el vocablo gracias a que los boriquas llaman "peseta" a la moneda de venticinco centavos de dólar. Así, el precio del billete de guagua, 75 centavos, se denomina comúnmente "tres pesetas". Una gozada para los oidos españoles que se reencuentran con parte de su pasado al otro lado del charco. Otra razón de las muchas que hay para visitar la Isla del Encanto.

17 marzo 2008

Semana Santa

En España poco queda del sentido religioso de la Semana Santa (las procesiones de Sevilla, el Cristo de Medinaceli y poco más), pero en México DF, desde donde escribo estas líneas, la cosa es diferente. Sobre todo lo es por la devoción a la Virgen de Guadalupe que inunda todo el sentir mexicano. Un Domingo de Ramos como el de hoy paseando por el santuario de la Virgen es toda una experiencia humana y religiosa; miles de personas rezando a la imagen de la Virgen y pidiendo favores al santo Juan Diego ¿Por qué no tengo yo esa fe que mueve montañas, la Fe del Carbonero? Bueno, cada uno es como es y cree como puede, supongo.

24 enero 2008

¿Qué se puede comer en Lima?

Me manda estas fotos mi compañero y sin embargo amigo Moratilla. ¡Y los dos restaurantes están en la misma calle!

17 noviembre 2007

Todo está en los libros

Hay dos fenómenos que no he visto en España nunca y qué son de los que contribuyen a que mi fe en la raza humana no decaiga. El primero son las máquinas expendedoras de libros que me he encontrado en los andenes del Metro de Santiago de Chile. Y es que es precioso pensar que al igual que puedes saciar tu antojo de dulce con un chicle obtenido de una máquina expendedora, también se puede saciar un súbito arrebato de hambre de cultura con un libro, aunque sea de bolsillo. Claro que en el Metro de Madrid tenemos el Bibliometro, pero no está en todas las estaciones y por supuesto, requiere de mucha más parafernalia que poner simplemente una máquina en el anden. Iniciativa exportable, sin duda.

El segundo fenómeno es el "top manta" de libros que encuentro en las calles de Lima. En efecto, estás tranquilamente parado en la acera, esperando a que el semáforo se ponga en verde, cuando se te acerca un señor que tú crees que te va a ofrecer todo tipo de sustancias psicotrópicas, a juzgar por el sigilo y el disimulo con el que se arrima a ti. ¡Pero no! En realidad te ofrece "loúltimodePerezReverte", "lacatedraldelmar", "todoGarcíaMárquez" y muchos más libros que tiene ahí detrás. Encantador, el contrabando de cultura por un precio módico. Y echando un vistazo rápido a la calidad de la edición, tampoco es mucho peor que el de una edición de bolsillo. Siendo idealista, me gustaría ver en España a los chavales comprando en "la manta" algún libro que otro a buen precio, en vez del último DVD de una película chorra americana. Pero los sueños, sueños son.

Total, que con estos dos fenómenos, más la abuela "bloggera" que ha ganado este años los BOBs, mi fe en la humanidad se ha recuperado un poco. Pena que Chávez siga hablando, y hablando, y hablando....

01 julio 2007

Niebla

La atmósfera neblinosa de Lima quizás no tiene la literatura de otras similares como la de Londres, pero puedo asegurar que es igual de incómoda y deprimente. Siendo Perú como es un país precioso, lleno de contrastes y bellezas naturales, su capital es una ciudad fea sin paliativos. A un clima deprimente y una situación más bien insulsas, se les unen el caos urbanístico y de tráfico. Conducir en esta ciudad es un deporte de riesgo que practican a diario los cientos, miles o cientos de miles de taxistas, oficiales o informales, que abarrotan las calles limeñas. A las miriadas de taxis les acompañan millones, por lo menos, de colectivos (autobuses) que tienen por costumbre detenerse en cualquier parte donde oteen un posible viajero. Y es que esos colectivos son privados, con una licencia (o no) municipal que les habilita para ir a la caza y captura de pasajeros. La competencia por captar clientes es feroz; los adelantamientos y frenazos se suceden; los accidentes también, claro. Una vez me contaba un taxista (iba yo en un "Tiko", un popular modelo de Daewoo en Lima), al ver mi cara de horror tras ignorar las señales que una policía nos hacía para detenernos en un cruce, que la única manera para no chocar era precisamente no atender a las indicaciones de los guardias de tráfico. De hecho, como he podido comprobar después, ningún coche hace caso de los policías, y quizás por eso no hay más accidentes, porque todos conocen esa regla no escrita.

09 junio 2007

Cuestión de altura

Lo primero que el viajero siente cuando llega a Quito es ahogo. Más allá del espectaculo de una ciudad encajada en un valle, lo que divisas desde la ventanilla del avión que parece va a aterrizar en el comedor de alguna casa, en cuanto pones el pie en tierra tu cuerpo nota la falta de oxígeno. Es normal, ya que Quito se encuentra rozando los 3000 metros de altitud. El aire es menos denso y eso se nota en cuanto quieres subir una escalera, no digamos al hacer ejercicio físico.

Por eso, porque he sufrido en mis carnes los efectos de la altitud, entiendo perfectamente el empeño de la FIFA en prohibir los partidos de futbol internacionales que se celebren en campos que estén por encima de los 2500 metros de altitud. Vamos, que si fuera por mí obligaría a todo el mundo a jugar a nivel del mar. Puede parecer una cacicada de Blatter y sus colegas, pero en realidad es de cajón que cualquier equipo visitante que juega a esa altitud está en desventaja con respecto a el equipo local, acostumbrado a triscar como las llamas por los Andes. Así, los equipos sudamericanos llevan años quejándose cuando les toca jugar en Cuzco, Quito o La Paz, ya que los equipos nacionales de esos paises intentan suplir con la altura la diferencia futbolística que les separa de sus rivales como Argentina o Brasil.

No se trata de impedir que Perú, Ecuador o Bolivia participen en competiciones internacionales, sino de igualar las condiciones de juego. No hay tiempo suficiente para que los jugadores de los equipos rivales se acostumbren a la altitud de esas ciudades, así que los locales siempre contarán con ventaja, lo que falsea de alguna manera el resultado del juego. Ésta es la única realidad objetiva; si Evo y sus colegas no quieren entenderlo, peor para ellos.


26 abril 2007

Dios ha muerto

En España, la noticia de la muerte de un antiguo futbolista vendría en el telediario en medio de la crónica social y justo antes de los deportes. Por muy famoso que hubiese sido ese señor en su tiempo, el fallecimiento de un deportista no se entendería como noticia de primera magnitud. En Argentina no pasa así. En Argentina la noticia, luego falsa, de la muerte de Maradona abrió noticieros, acaparó portadas y tuvo al país en vilo durante unas interminables, supongo, horas. Por muy incomprensible que nos resulte al resto del mundo, la presencia de Maradona inunda todo este país. Cómo un ex-futbolista, drogadicto, agitador público y persona desquiciada es capaz de hipnotizar a una nación que en teoría es de las más educadas del continente es algo que se me escapa... a mí y a los terrestres en general. Total, que Kirchner (que movilizó a sus ministros de Salud e Interior) y todos los argentinos no se quedaron tranquilos hasta que el comisario jefe de lapolicía de Buenos Aires (que seguro no tenía nada más importante que hace) se acercó hasta la clínica Avril donde el Barrilete Cósmico es tratado de su despiporre mental y comprobó, in situ, que Maradona no había muerto. Dios, según Argentina, sigue vivo.


PD. Hasta el 27 de Mayo se celebra en Buenos Aires el V Campeonato Metropolitano de tango, algo así como las previas para el campeonato mundial. Las calles arden con parejas que bailan. Si me vuelvo a encontrar con una de ellas, juro que gritaré.

14 abril 2007

Niños

El hotel Camino Real quizás sea el mejor que hay en Guatemala capital. Cuando entras al lobby te encuentras siempre un buen número de parejas paseando con sus bebés en carritos de esos que parecen construidos para hacer el Paris-Dakar. La escena parece idílica, hasta que notas que el color de la piel de esas parejas no se corresponde en absoluto con el de la de los bebés. En efecto, ellos son de color blanco lechoso, típico de los anglosajones, y los bebés son más bien de piel cobriza oscura y pelo negro como ala de cuervo. Por si no lo sabíais, Guatemala es uno de esos destinos preferidos para aquellas parejas estadounidenses que desean adoptar niños. Como las normas exigen pasar unas semanas en el país antes de volver a casa con el niño, se pasan las horas paseo arriba y paseo abajo con sus bebes regordetes y morenitos, a la espera de volver a EE.UU. con su nuevo hijo.

El tema de las adopciones es complejo y delicado. En principio, todo parece perfecto: las parejas tienen sus bebés y los bebés tienen sus padres (y una vida mejor que la de la mayoría de sus compatriotas). Pero cuando llevas un rato observándo la escena, una sensación de desasosiego empieza a crecer junto al estómago. Aquello parece más bien un mercado persa de niños, donde los adoptantes pagan y reciben un niño, como quien echa una moneda en la máquina de café. Claro que yo solo puedo ver el penúltimo peldaño del proceso, que antes ha habido controles, requisitos, entrevistas y mucho papeleo. Se supone que el proceso el legal y beneficioso para todos, ¿no? Entonces, ¿por qué esa sensación? Al ver a los niños llorar en brazos de sus nuevos padres no puedo evitar pensar que quizás sería mejor ayudar para que esos niños creciesen en su país de origen, sin sacarlos de la tierra en que nacieron ni apartarlos de los de su raza. Suena un poco feo cuando lo escribo, pero esa es la sensación que me queda al ver el mercadeo del lobby del hotel, donde todas las parejas pasean sus carritos (todos los carros iguales, vendidos en la misma tienda frente al hotel) con niños morenos y regordetes que lloran por que no saben que les han proporcionado una vida mejor.

28 enero 2007

Gigante

Mis pasos me llevan a Santiago de Chile, que siempre se despierta entre montañas como canta Amaral. Al lado del famoso Palacio de la Moneda me encuentro a una pequeña gigante, una niña que busca un rinoceronte que se ha escapado y se esconde entre las calles de la ciudad. ¿El efecto del jet-lag? Puede, pero no. Es más bien el Festival Stgo. a Mil, cuyo plato principal es el desfile de esta marioneta creada por la compañía francesa Royal de Luxe. Parece una chorrada, pero las marionetas, más una de ese tamaño, tienen algo mágico que hacen que la mandíbula te cuelgue y exclames algo como "oooooooooh". Y cuando llevas un rato mirándola, la Pequeña Gigante parece que te devuelve la mirada y te olvidas de las cuerdas, las poleas y la gente que sube y baja a su lado. Miras las caras de los niños de tu alrededor y te metes en el cuento mágico de la búsqueda del rinoceronte, que no es otro que aquel unicornio que se llevaba doncellas en los cuentos medievales. Cuando uno creía que lo había visto todo en festivales urbanos, llega una niña de cuerda y tela y te rompe los esquemas. Ay, de repente me entran muchas ganas de que mi hijo sea un poco más mayor y le pueda llevar a ver a Pirulo en el Parque del Retiro de Madrid.