Mostrando las entradas con la etiqueta Madrid. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Madrid. Mostrar todas las entradas

15 abril 2011

Vagos y maleantes

Lo primero que se le ha ocurrido a la gente, tras el anuncio de Alberto Ruíz-Gallardón de que impulsará mediante ley retirar a los indigentes de la calle, es el regidor de Madrid iba a desempolvar la franquista ley de vagos y maleantes. Doble error, por supuesto. Primero porque la citada ley se aprobó en 1933, o sea, en tiempos de aquella idílica II República, con el PSOE en el gobierno, así que de franquista nada. Segundo porque el Alcalde no habla de vagos y maleantes (además que hoy en día los vagos no andan tirados en la calle, sino en el sofá de casa de sus padres, tan calentitos), sino de dar techo y comida a los que carecen de ello.

Pero claro, es muy fácil salir como hace la Ministra Pajín hablando de los derechos constitucionales de los mendigos, o como Esperanza Aguirre con lo de que "no le gusta prohibir". Ellas no tienen que sortear gente tirada en la calle, durmiendo en cartones. No tienen que esquivarlos cuando vas a comprar el pan con tu hijo de la mano. No tienen que verlos día a día (ni olerlos, ya puestos). ¿Que soy poco solidario? Llámalo como quieras. Pero es que tampoco son ellos, los solidarios, los que duermen al raso todas las noches. No son los que buscan comida entre la basura de la basura. No son los que van cagados, meados y vomitados al no encontrar un sitio donde asearse. No son los que se mueren de frio en invierno, ni los que se asan de calor en verano. Los solidarios no son los que se mojan cuando llueve ni los que reciben palizas de los hijos de puta que andan por ahí sueltos.

A las ONGs tampoco les gusta la idea. Qué pena. A lo mejor es que están tan metidas en su papel que no se dan cuenta de que el simple hecho de ver una persona durmiendo en la calle es inaceptable. Y si la sociedad no es capaz de resolver ese problema, a lo mejor tendrá que ser el estado el que tome cartas en el asunto, mediante ley, proclama, bando, disposición o con un mensaje en una botella. Vale ya de hipocresías y de paños calientes. Hablar de "derechos de las personas" cuando tú estás en tu casita calentito y otro está en la calle hambriento y sucio es para morirse de la vergüenza.

24 abril 2008

Huelga

Anda Esperanza Aguirre tan centrada en el debate de ideas del PP que se olvida de los problemas domésticos. Y es que inagurar hospital tras hospital está muy bien, pero se olvida la Presidenta que hay un montón de profesionales sanitarios descontentos y en huelga. La Federación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (FEMYTS) anunció una huelga durante varios días de éste mes de Abril. Sus razones son muchas y de peso, así que no me queda más remedio que unirme a su voz para pedir una mejora en las condiciones de médicos y pacientes en la Comunidad de Madrid. Doña Esperanza, baje de los micrófonos y dedíquese a arreglar el follón que su consejero Juan José Güemes no sabe o no quiere soluccionar. En Madrid hacen falta muchos profesionales, y los que tenemos necesitan mejores condiciones laborales y mejores herramientas de trabajo. Lo liberal, Doña Esperanza, es que todos tengamos acceso a la mejor sanidad pública posible.

01 octubre 2007

Contenedores

Nos acercamos a nuestro barrio, a nuestra calle, en coche y nuestras mentes, la de mi mujer (piloto) y la mía (copiloto) se centra en encontrar el ansiado aparcamiento. ¿Qué calle será más propicia? ¿Dónde estará ese sitio soñado que nos permitirá aparcar el coche y evitar que nuestro hijo se ponga de los nervios, harto ya de tanta vuelta a la manzana? El sitio lo encontramos, a veces más pronto, a veces más tarde, pero no dejo de fijarme en la cantidad de aparcamientos que se encuentran ocupados por esos contenedores de obra o por las más modestas bolsas de residuos. Muchos aparcamientos. Sitios fabulosos para aparcar que se encuentran fuera de nuestro alcance mientras una obra misteriosa se lleva a cabo, quien sabe en qué casa. Y ya, hay que ser solidario por que todos hacemos una reformita en casa alguna vez y esa reformita necesita un contenedor para que los obreros tengan donde tirar tu casa por la ventana. Pero por un día me gustaría NO encontrarme ni un solo contededor birlándonos la plaza de aparcamiento. Al igual que existe el Día Sin Coches, estoy por dirigirme a nuestro amado alcalde Gallardón, para que una vez al año se decrete el Día Sin Contenedores. Un día, no pido mucho, que me permita ponerme a bien con todos mis vecinos perpetradores de reformillas y que de un respiro a mi maltrecho sentido de la solidaridad vecinal.

16 enero 2007

Idiota

Como actor me parece maravilloso (sobre todo en Mystic River), pero como persona me parece un idiota y un creido. Estoy hablando, naturalmente, de Tim Robbins que ayer montó el numerito de actor progre y concienciado en la apertura del Festival de Cine Solidario de Madrid. Se quejó de que el alcalde quisiese darle la mano y se hiciese la foto de rigor junto a él, pero no hubiese ido a la manifestación del Sábado pasado. ¡Cómo osaba Ruiz-Gallardón siquiera acercarse con esas pintas (democráticas) a tan magno personaje! Y claro, el actor tuvo que darle una lección en la rueda de prensa posterior sobre democracia y participación ciudadana, para que el politiquillo aprendiese lo que es de verdad ser solidario y tal.




Tim Robbins, mágnifico actor, es el representante más ilustre de esa subespecie de personas que se cree con derecho a enmendar la plana donde sea y a quien sea. Y no lo hace por afición, sino porque cree de verdad que es mejor que cualquier otro. Este tipo se cree por lo menos a la altura moral de la Madre Teresa de Calcuta; por lo tanto sabe más y su visión de la vida es mejor, más solidaria y más guay que cualquier otro semejante, sobre todo si ese semejante es un político de derechas, que ya se sabe que son todos malvados y cerriles. Menos mal que viene Tim Robbins a Madrid a enseñarnos lo que es ser buena persona, que no teníamos suficiente con el Clan Bardem para recordárnoslo.

21 noviembre 2006

Anuncios

Ha inundado Gallardón la ciudad con carteles, pregonando sin rubor lo necesarias que las obras son. Nos aclara, por si a alguno se le había pasado, que si nada cambiase, nada habría cambiado desde los tiempos de la Maricastaña. O sea, que si las obras molestan y joden al personal, en el fondo es por nuestro bien y por el bien de los que vendran; dejaremos a nuestros descendientes una ciudad que será el asombro del Antiguo Mundo y del Nuevo también... siempre y cuando sobrevivamos y podamos dejar descendientes.


Yo, humildemente, aconsejaría al preclaro Gallardón que, ya que tiene las elecciones ganadas, se ahorrase el autobombo, que siempre queda un poco paleto. Claro que yo no estoy muy metido en la política municipal (ni siquiera he votado en esas elecciones raras de la semana pasada), pero por lo que he oido a la gente le toca un poco la moral la campañita de las narices; no hay peor cosa que mentar la soga en casa del ahorcado, o sea, las obras al madrileño que las sufre. Ya sabemos que obras hay que hacerlas algún día, pero ¿hay que pasar del siglo XIX al XXI de una tacada? Amado Gallardón, deja alguna obra para el siguiente alcalde, que no vas a dejar nada que hacer a la que te suceda. ¿He dicho "la"? A saber en qué estaría pensando yo.

26 octubre 2006

La batalla de Madrid

Pues ya sabemos a quién va a ganar Alberto Ruíz Gallardón en las elecciones a la alcaldía de Madrid. El pardillo... digooo... el candidato del PSOE va a ser, tachán-tachán, ¡Miguel Sebastián! Estooo... ¿quién? ¿Un señor con barba y bigote, un poco calvo que escribe por ahí? Ah, no, leches, que ese es Pablo Sebastián. Pues por ese nombre no me viene nada...



Ni a mí ni a la mayoría de los madrileños nos suena de nada el tal Sebastián. Tal y como lo había pintado Zapatero, que el candidato socialista a la alcaldía iba a ser alguien "conocedor de los problemas de Madrid", "muy conocido por el electorado" y "con peso en el socialismo madrileño", parecía que iba a ser, yoquesé, Felipe González o casi que Pablo Iglesias resucitado. ¡Es que el tal Sebastián no cumple ni una de esas condiciones, vamos!



Así que, si PP y PSOE están de acuerdo (por lo que parece) en que Gallardón va a seguir siendo Alcalde de Madrid, digo yo, ¿por qué no nos ahorramos las elecciones? ¿Por qué no gastarnos el dinero de la campaña en cosas más interesantes (para mí, por lo menos) como en abrir nuevas bibliotecas municipales? Vamos, lo digo porque Madrid tiene el íncide de libros por ciudadano y de bibliotecas por ciudadano por debajo de la media de la Unión Europea y también más bajo que muchas otras capitales de provincia. Que lo de la Noche en Blanco mola mucho y tal, pero en el día a día de los libros, ahí es donde está la cultura de verdad.

03 abril 2006

Cine de (este) barrio

El cuerpo me pide hablar del Barça-Real Madrid y de lo mal que estuvo el arbitro (al que sólo le faltó arbitrar con la camiseta azulgrana, ejem), pero como no quiero crear polémica (es un decir) voy a hablar de los cines. Si hay algo, además de lo lejos que está, que me impide irme a vivir "al campo", es la imposibilidad de ir andando desde tu casa a cualquier sitio entretenido como, por ejemplo, un-dos-tres-responda-otra-vez, un cine.

Vale, en la ciudad, en Madrid, hay humos, atascos y tal pero, si una tarde de Domingo miras el periódico y dices a tu parejita aquello de "¿vamos al cine?", lo siguiente que tienes que hacer es elegir película, no coger el coche e irte al centro comercial y mirar cual ponen. En Madrid sales a la calle, paseas un poco y ¡zas! te metes al cine. Poco a poco los cines de barrio van desapareciendo, pero aún hay suficientes como para permitirte ir andando hasta la taquilla desde tu casa. Ves la película, sales comentándola y, de vuelta, te paras a tomar un café o una caña antes de meterte en casa. Como hemos visto en alguna ciudad (vale, lo he visto en Almería nada más), si los cines de barrio desaparecen, la vida en el barrio se muere poco a poco. La gente se va a los centros comerciales donde se convierten en consumidores, en vez de en ciudadanos.

Ese placer, el de tener un cine o dos o tres, al lado de casa o a tiro de un par de paradas de metro, lo encuentro muy superior al de despertarse en medio de la nada (o sea, del campo) y tener que coger el coche hasta para comprar el pan. Los hombres en la antigüedad se fueron del campo, de las cavernas donde vivían, e inventaron la ciudad para luego poder inventar el cine, el futbol, los atascos y todas las demás maravillas de la civilización. ¿Es que ahora nos vamos a creer más listos que el hombre de las cavernas, que sabía encender fuego con dos palos y todo? Ni de coña. Dejemos de buscar al buen salvaje por esos montes de dios y volvamos, todos juntos, al cine de barrio. Y los miércoles, día del espectador, ojo.

01 marzo 2006

Parquímetros

El nuevo deporte de moda en Madrid, la capital del Reino o del País o del Estado o de la Nación o de la Comunidad o de algo, es el acoso (es un decir) y derribo de los parquímetros. Aumentan los seguidores de este deporte y el fanatismo ya es a escala municipal. Los más virtuosos del arte del destrozo del mobiliario urbano parecen concentrarse en los barrios del Pilar y de Hortaleza, pero toda la población se dedica entusiásticamente a mejorar su destreza en pulverizar los chirimbolos que nuestro regidor ha instalado en las calles para disfrute de las y les madrileños.



Aquí el menda, como no tiene buga, está un poco rallado con la movida. No estoy al loro, vamos. ¿A santo de qué los parquímetros? ¿Por qué, de buenas a primeras, hay que pagar por aparcar en la calle donde tu vives? ¿Es que los coches avalados por el billetito de marras están mejor protegidos contra la intemperie, los cacos y las cagadas de paloma? Nasti de plasti.

Dicen los del ayuntamiento que los parquímetros contribuyen a la disminución del tráfico, ya que disuaden de entrar en la ciudad con el coche particular, ante la perspectiva de tener que pagar por aparcar. Y digo yo, ¿qué habían bebido los concejales cuando pensaron eso? ¿Orujo? ¿Chinchón? ¿¿Gasolina?? Por que no me explico bajo qué prisma se puede pensar eso. Parece mentira, amado Gallardón, que no conozcas aún a los madrileños, y a las madrileñas, también: aquí los pichis no dejan su máquina ni para visitar al señor Roca, usease, para mear.

Los parquímetros a lo único que contribuyen, de momento, es a cabrear a un personal ya de por si bastante mosqueado con el tráfico del Foro. Rectificar es de sabios, preclaro Gallardón, por lo que sugiero modestamente que rectifiques, te olvides del SER y conviertas los parquímetros en nidos de gorriones, antes de que el noble (es otro decir) arte del degüello del chisme ese se convierta en la verdadera Fiesta Nacional (perdón, estatal).