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02 septiembre 2013

Un libro, un vino (9)

Casi cien años después de la visita de su autor a la ciudad donde vivo, Almería, me he enfrentado este verano con la descripción que Gerald Brenan hace de la misma y de la comarca de la Alpujarra. "Al sur de Granada" no es un libro de antropológia, de botánica, de viajes o de costumbres, ni siquiera enteramente autobiográfico, sino una mezcla de todo ello. Se lee con placidez, como recordando aquellas tardes interminables del escritor en su casa de una pequeña aldea granadina. Sorprende lo poco que han cambiado algunas costumbres en esta tierra en los últimos cien años y lo bien que supo un inglés captar el ambiente de la que era y sigue siendo, una pequeña ciudad de provincias anclada en el mediterraneo.

Por un viaje también, a Requena, conocimos el vino que a continuación reseño. La bobal es una uva curiosa, la segunda más plantada en España pero tradicionalmente empleada en rosados y vinos de mesa. Produce vinos que no dejan indiferentes: o enamoran o no puedes con ellos, quizás debido a la acidez que a veces aparece, si por lo visto no se seleccionan los racimos con cuidado. La pasión por esta uva nos llegó con Pasión de Bobal 2011, de Bodegas Sierra Norte. Quizás nos gustó el que admite tomarlo ligeramente fresco, quizás su color intenso, quizás el paso en la boca muy carnoso pero no cansino, o quizás fue la compañía y el ambiente la primera vez que abrimos una botella de este mosto valenciano. Para volver a beber una y otra vez.

20 septiembre 2012

Isabel

Con más curiosidad que ganas me pongo a ver el otro día la serie de televisión Isabel, supuestamente una semblanza de la Reina Católica y de las intrigas políticas de la Castilla del siglo XV. Aguanto media hora escasa. De repente me entran ganas locas de apagar la televisión y ponerme a releer la entretenida aunque no muy original novela La Maldición de Chalion, de Lois McMaster Bujold. La novela cuenta lo mismo que la serie de televisión, cambiando algún nombre y metiendo toneladas de fantasía new-age. Huelga decir que la novela me resulta bastante más entretenida que la serie de televisión.

Supongo, estoy seguro, que es un prejuicio personal, pero es que me resulta imposible creerme las series históricas hechas en España. No me creo la de los romanos (¿Numancia?¿Imperium? Buah... vete a saber cómo se llama), ni la de Toledo, ni la de los Borgia... No me creo nada que no sea Cuéntame, vamos. Me creo a los Alcántara y poco más. No me creí en su momento, tampoco, la película de Alatriste, de la que hablé tiempo ha.

Sin embargo, es aparecer en pantalla las siglas HBO y lo compro todo, oiga. No sé si son los decorados, los actores, los guiones, la dirección artística, las ganas que le ponen o vete a saber, pero lo cierto es que los herejes norteamericanos e ingleses son maestros en el difícil arte de plasmar la letra impresa en la pantalla, ya sea grande o pequeña. Lo cierto es que en la historia de España hay grandes, grandísimas historias que nunca se han llevado a la televisión o al cine decentemente. Nada a la altura de la historia verdadera. Luego va Showtime (otros de la cuerda) y de una tontada de reinado como el de Enrique VIII te hace una serie que-te-cagas como Los Tudor. Tontada comparado con el reinado y las vidas de sus suegros Isabel y Fernando, de su cuñada Juana o de su sobrino Carlos, claro está. Pero claro, ellos ponen a Jonathan Rhys Meyers como Enrique y la cosa cambia, claro. Aquí los de RTVE ponen como Isabel a una niña muy mona llamada Michelle Jenner, que a lo mejor para hacer Al salir de clase o Física o Química vale, pero para representar a una de las mujeres más influyentes de la historia de España, pues como que se queda un poco corta. Luego otros tantos de series que vemos todos los días, que lo mismo te hacen de carnicero en la España de Franco, de corneta en el campamento romano o de profesor enrollado pero con un oscuro pasado (Rodolfo Sáncho, Ginés García, Pablo Derqui.... por dios, ¡si hasta sale el Peris Mencheta!). Unos exteriores que no parecen Castilla sino la Selva Negra, decorados sacados del parador nacional más próximo... y ¡presto! Ya hemos desgraciado uno de los episodios más apasionantes de nuestra historia.


Amigos de la televisión española: no lo intentéis más, por favor. No sabéis hacerlo. Dedicaros a las series costumbristas actuales o, como mucho, de la Guerra Civil para acá. Esta serie llevaba un año sin ser estrenada simplemente por que es MALA. Es MUY mala. No hay conjuras ni complots judeo-masónicos, es que es un tostón y punto. La próxima vez que sintáis la tentación de recrear pasajes gloriosos o grotescos de nuestra historia (qué película haría Spielberg con las andanzas de Cortés, el desastre de Annual o el viaje de Elcano) descolgad el teléfono y llamad a los yanquis, que serán muy malos y unos herejes, pero que dominan el asunto como nadie. El espíritu de Isabel de Trastámara, reina de Castilla, os lo agradecerá seguro.

13 abril 2012

Un libro, un vino (8)

En estos tiempos de crisis hay que afinar más que nunca el presupuesto. Dado que en casa nos gusta comer todos los días con una copa de vino (y cenar, también), hemos tenido que darnos menos alegrías que otros años en este tema. Afortunadamente, las bodegas también toman conciencia de la situación y están ofreciendo vinos a muy buen precio, segundas etiquetas que comparten origen con otras más afamadas y también, ay, más caras.

Nuestro vino de estos últimos meses ha sido uno de esos ejemplos de vinos a precios asequibles de bodegas de prestigio. De la bodega de César Príncipe, 13 cántaros Nicolás. Un tinto de Cigales, fresco y fácil de beber, pero con la suficiente estructura como para agradecer cada uno de esos 8 meses de barrica.


Y por otro lado, lo eterno (o casi). Por fin he terminado el segundo tomo de la inmortal La novela de Genji, el Genji Monogatari de Murasaki Shikibu, que tanto ha fascinado a autores tanto japoneses como occidentales durante los últimos mil años. Normal, ya que es increible encontrar una novela, la primera novela, cuyos personajes e historia siguen tan vivos como cuando eran relatados en aquella esplendorosa corte Heian.

29 noviembre 2011

¡Indignado!

Cuando ya pensaba que mi indignación con las pequeñas miserias de la vida en Almería había alcanzado su cénit y que ya nada me podría sorprender, un nuevo episodio contribuye a reforzar lo que ya es un axioma indestructible en mi vida: la gente es idiota, y si es funcionaria, vaga.

Como buena persona y mejor ciudadano que soy (y sin abuelas) me dirijo a la biblioteca municipal más cercana a mi casa (o sea, la única que hay) para hacer donación de material (o sea, darles un libro). Con mi hojita de donación cumplimentada (o sea, el papeleo ante todo) y mis tres libros nuevecitos bajo el brazo (la entretenida aunque algo insulsa trilogía de Las Crónicas del Mago Negro, de Trudi Canavan) entro en la biblioteca con la alegría de saber que estoy haciendo algo desinteresado (no, el que no tenga sitio material para poner libros en casa no empaña mi, ejem, idealismo) lo cual me proporcionará toneladas de buen karma y mejor rollo.

Después de marearme un poco entre mostradores (lógico, son funcionarios y estaban ocupadísimos contándose las anecdotas del fin de semana), por fin dejo en el lugar adecuado libros y documento, mientras hago el ademán de salir por la puerta y seguir con mi vida. Craso error. El funcionario en cuestión (bedel, conserje, portero, auxiliar, carcelero...) me dice: NO. No puedo dejar así como así unos libros en una biblioteca, faltaría más. Con cierta retranca me informa de que PRIMERO he de dejar el formulario correspondiente, especificando todo lo especificable, SEGUNDO la directora o la autoridad (civil) oportuna estudiaría mi petición de donación, teniendo en cuenta ocasión, disponibilidad de espacio... si le gustaba la portada o yo que sé, y TERCERO me avisarían por conducto (reglamentario) para que yo fuese otra vez a la biblioteca con los libros y ellos condescendieran en aceptar mi donación.

Manda huevos. En ese momento la adrenalina me empezó a salir por las orejas, rompí el formulario de los cojons en pedacitos y pensé seriamente en meterle los libros al funcionario por la boca, las orejas y otros orificios corporales. Reglamento, las narices. En vez de darme las gracias y facilitarme la tarea de hacer una donación de libros, que no es que yo pidiera que me pusieran una estatua en la entrada, vamos, apelando al dichoso reglamento, a las estúpidas normas y al jodido protocolo, me sugieren que me vuelva con los libros a mi casa para que en uno o dos meses vuelva otra vez a ver si quieren los libros. Y una mierda. Antes los doy en bookcrossing, los reciclo en confeti o se los llevo a algún colegio de monjitas del extranjero que siempre están pidiendo donaciones y que rezan una novena por tu alma, además de darte efusivamente las gracias.

Y eso es el funcionariado de Almería y de Andalucía en general, señoras y señores. Una panda de inútiles, con pocas ganas de trabajar y con menos ganas de atender a los ciudadanos. Una recua de apalancados que se escudan en reglamentos absurdos para no pegar palo al agua. Que rechazan hasta que les facilites las cosas, no vaya a ser que alguien se de cuenta de que sobran. ¿Y esos son los que piden que nos solidaricemos con ellos? ¿Los que clamában hace meses por el empleo público? Anda y que les ondulen. Tentado estoy de volver a la biblioteca a decir que quiero donarles un millón de euros. Tranquilos, que seguro que me dicen que rellene un formulario y que ya me avisarán si les interesa.

22 junio 2011

Un libro, un vino (7)

Es que es llegar el calor y sólo me apetece tumbarme a leer con una copa de algo fresquito en la mano. Vamos a ello:

El vino de este verano hemos decidido (mi mujer y yo) que va a ser este vino de Méntrida, Tavera Rosado 2010. Muy en la línea de los rosados modernos, que unen el frescor con un cuerpo más que apreciable y aromas frutales a porrillo :-)~



Por otro lado, he terminado de leer (¡de devorar!) la última entrega de la saga Vorkosigan, llamado Criopolis, obra de Lois McMaster Bujold. ¿Ciencia ficción? Pues sí hijos míos, y de la buena. La buena-y-vieja space opera, salpicada de humor, conflictos sociales e ironía a porrillo (otra vez). Han sido casi 10 años de espera y porrrrrrrr crrrrrrrrristo que ha merecido la pena.

02 mayo 2011

Un libro, un vino (6)

Hoy vengo no a hablar de mi libro, sino del que ha publicado un conocido y aún amigo de aquí, de Almería. Se llama Vicente Gómez Escámez y a su bonhomía une un gran talento literario. Hace ya muchos años que nos reunimos en un club de amigos de la buenos alimentos. Desde entonces seguimos en contacto de aquella manera y ahora me complace en anunciar que ha pasado a la fase dos: escribir un libro (el hijo ya lo tiene y es más majo que las pesetas). Comprad y leed "La huella de los libros" antes de que se agote en las librerías, llegue al número uno de ventas en la FNAC y le den el Premio Cervantes al bueno de Vicente. Luego no digáis que no os lo había advertido, ¿eh?


Y después de la literatura, el otro tema que nos apasiona tanto a Vicente como a mí: el morapio. Durante todo el invierno y lo que llevamos de primavera el vino que ha acompañado regularmente nuestras comidas, cenas, aperitivos y hasta alguna merienda ha sido un rioja poco conocido pero de gran relación calidad-precio. Se trata del Zuazo Gastón Vendimia Seleccionada 2008 , vino con un ligero paso por barrica que le confiere una cierta estructura sin perder su juventud frutal. Por su precio (menos de 6€) es una muy buena elección para el día a día, evitandote el tener que recurrir a los vinos que pululan por las estanterías de los supermercados.

17 diciembre 2010

Uno (más) que nos deja

Es que no puede ser, es llegar el frio y caen como moscas, copón. Si hace unas semanas comentaba la muerte de un actor y un director, hoy tengo que comentar por narices que anteayer se fue de este mundo nada más y nada menos que Blake Edwards. Aquellos que aún no sepan quién fue este hombre, que abran la ventana y se tiren, por favor.

Si Kershner tocó el cielo al menos en una ocasión en su vida, con E"l Imperio contraataca", el buen señor Edwards lo hizo una, dos y hasta tres veces como mínimo, firmando obras maestras como "La Pantera Rosa", "¿Víctor o Victoria?" y, sobre todo y ante todo, "Desayuno con diamantes", una de las películas más maravillosas de todos los tiempos, mil veces recordada, imitada, soñada, revisitada y homenajeada, inmensa película a partir de un inmenso relato de Truman Capote, como bien recordaba hoy Eduardo Mendicutti.



Pero es que no fueron sólo esas tres, que ya de por si le deberían de proporcionar fama eterna, sino otras maravillosas como "Días de vino y rosas", "El guateque", "Cita a ciegas", "10, la mujer perfecta", "La carrera del siglo" o, una de mis preferidas, "Operación Pacífico". Sí señoras y señores, se ha ido uno de los grandes, de los muy grandes, de esos que te dejaban con el corazón partido, la lágrima en la mejilla y la sonrisa en la boca. Uno de esos tipos que hacen que ir al cine siga mereciendo la pena. Que Willy Wilder lo acoja en su seno.

10 diciembre 2010

Un libro, un vino (5)

Enfilando las Navidades (¡por fin! Que llevamos un mes con la dichosa navidad y aún estamos a día 10) quiero revindicar un libro, cualquier libro, en realidad. Pero que sea un libro de verdad, no uno de esos odiosos e-books que van a matar a la estrella de la radio (por no mencionar a los editores, impresores, etc) antes de que nos demos cuenta. Hay algo... malvado en esas agenditas que contienen miles de millones de páginas, sin ni siquiera tener un diablillo dentro que vaya haciendo comentarios jocosos (perdón, he leido demasiado a Terry Pratchett)... aunque estoy seguro de que ése fue el mismo argumento que usaron los que abobinaban de la máquina de escribir, del bolígrafo o del procesador de textos... O tempora, o mores, supongo, pero eso no significa que me tenga que gustar. Por lo tanto, elijo el libro que tengo sobre mi mesilla de noche, una maravillosa reedición de Soy un gato, de Natsume Soseki. La frase "delicioso e irónico retrato de una sociedad" se queda corta ante el genio de la Era Meiji.


Y Navidades = Fiestas = cenas inacabables = beber hasta que pierdas la sensibilidad en las extremidades para no aguantar a parientes inaguantables estando sobrio (ejem, de nuevo Pratchett, lo siento de veras). No, en serio, hay que estar muy sobrio y con los sentidos alerta para apreciar todos los matices de uno de mis vinos preferidos y que, coincidencia, se puede encontrar dentro de la bodega a bordo de la clase Business Plus de Iberia, a saber: Jean León Cabernet Sauvignon Reserva 2003. Si la historia de su creador, Jean León, merece de por si un artículo, su vino merece al menos una novela.

12 octubre 2010

Nobel

De todas las reacciones que se han sucedido a la concesión del premio nobel de literatura a Mario Vargas Llosa, sin duda la que más me ha chocado ha sido la del actor español Guillermo "Willy" Toledo que ha llamado "derechista peligroso" al escritor peruano. Sostiene Toledo que a pesar de la calidad literaria que sin duda atesora el arequipeño, la academia no le debería haber concedido tan magno premio, teniendo en cuenta sus ideas políticas, a todas luces malignas (eso no lo dice Toledo, lo intuyo yo entre líneas). Lo que más repugna a Toledo es que este escritor haya derivado desde la izquierda intelectual de su juventud hasta el liberalismo de su madurez.

Curioso que haya sido Toledo el único (casi) del mundo en acordarse de las ideas políticas del escritor sudamericano. Debería ser éste un premio desprovisto de toda carga ideológica, pero está claro que Toledo no entiende un mundo así, desideologizado. También es curioso que a mí me pasa lo mismo que a Toledo pero al revés: soy incapaz de disfrutar con su trabajo, ya que me acuerdo constantemente de su militancia ideológica. Claro que esto último se lo ha ganado a pulso el antiguo protagonista de 7 Vidas, teniendo en cuenta que no pierde ocasión para demostrar lo comprometido que está con las causas perdidas y para denunciar lo malvados que son (somos) los que no pensamos (piensan) como él. Una pena, pero a mí (como supongo le pasa a él con Vargas Llosa) me resulta del todo imposible verle como un actor y ya todo lo que veo es al militante. Podré vivir con ese problema, espero.

30 julio 2010

Zombie

Leo el divertido artículo de Daniel Drezner en la revista FP España de este mes sobre los zombies y relaciones políticas internacionales. ¿Paranoia? ¿Chorrada bizantina? ¿Falta de ideas a la hora de escribir el artículo mensual que te exige la revista? Pues puede ser, sobre todo lo último. Lo cierto es que si unos extraterrestres se tuviesen que guiar por las películas y la televisión para saber cuales son las principales preocupaciones de los terrícolas (para tener pautas de cara a una invasión, of course), sus conclusiones serían que a los habitantes de este planeta les preocupan los zombies, los vampiros y, en el caso de España, Belén Esteban.

Teniendo en cuenta que Belén solo ma-ta por su hija Andreita y que los vampiros se ha demostrado ampliamente que pueden coexistir con los humanos si y solo si están buenorr@s y atormentad@s, está claro que la única amenaza seria para la raza humana ahora mismo son los zombies... o eso opina Hollywood. Visto lo visto, es urgente adquirir el imprescindible manual Zombi- Guía de supervivencia de Max Brooks antes de que se agote en las tiendas. ¿Exagerado yo? ¡Ja! Ya veremos cuando empiecen a comer cerebros quién era el exagerado.

Y para rematar la ida de olla, aquí encontraréis un calendario de pin-ups zombies de lo más estimulante y un video sobre una de las películas de zombies más escacharrantes que conozco: Zombies Strippers. ¡Feliz cacería!

15 junio 2010

Un libro, un vino (4)

Hoy reseño la última aventura de los picoletos detectives creados por Lorenzo Silva, "La estrategia del agua". Ignoro si la historia está sacada de algún caso real (creo que sí) pero, quitando el hecho de que el libro se lea del tirón, dan escalofríos el comprobar los agujeros del tamaño del cañón del rio Lobos que nuestro sistema judicial tiene. Y es que hasta leyes hechas con las mejores intenciones pueden servir como arma a los seres más retorcidos.


Y también, como ya es tradición, junto al libro reseño el último vino que me ha llamado la atención. Con estos calores ya no apetecen tintos pesados y con mucho cuerpo, así que me lanzo a los rosados. ¿Por qué no? Los rosados que se hacen en la actualidad poco tienen que ver con esos pseudo-claretes que comercializaban las grandes bodegas casi a desgana y por cubrir el expediente. Me ha encantado este rosado hecho con prieto picudo: Tombú. Frescor, frambuesa y regaliz, todo para tomarlo a una temperatura (10ºC) apetecible con estos calores, pero muy sabroso en la boca, casi como un tinto. Cómpralo ahora, bébelo fresquito y déjate de complejos.

31 diciembre 2009

Un libro, un vino (3)

A estas horas mi familia anda preparando la entrada al año nuevo, pero a mí, que estoy en Panamá, me quedan aún algunas horas, por lo que me dedico a rememorar. Primero rememoro el último libro que he leido, devorado en estos días interminables de mi periplo centroamericano: "La mecánica del corazón", de Mathias Malzieu, una especie de cuento gótico que pretende ser la pera y luego se queda en cuentecillo. Agradable a ratos, pero cuentecillo al fin y al cabo.


Después, rememoro el vino que nos bebimos en Nochebuena y Navidad: Marqués de Riscal Reserva 2005. Un clásico entre los clásicos que agrada a todo el mundo y nunca desilusiona a nadie.


Y como es Navidad, también apunto el cava que tomamos. Por supuesto, confiamos como siempre en el L'Hereu Reserva Brut de Raventós i Blanc, pero también tomamos como aperitivo el Rosat Trepat de Agustí Torello Mata.

Pues eso, que Felices Fiestas, Feliz Año Nuevo y felices lecturas y bebidas. Con moderación y todas esas cosas, pero nos os privéis nunca de los placeres que dan sentido a la vida.

15 junio 2009

Un libro, un vino (2)

Sigo con las pequeñas cosas que hacen que la vida merezca la pena. Una, el placer de leer un libro que te haga reirte a carcajadas: ¡Voto a Brios!, de Terry Pratchett. El vigésimo primer libro del Mundodisco, pero tan divertido, mordaz e irónico como el primero.


La segunda, un vino que por donde va, triunfa. Lo compré para beberlo en una comida y esa misma noche lo pedimos en un restaurante. En los dos casos sorprendió y dió que hablar: AN/2, 06 de Bodega Àn negra, de Mallorca.

04 febrero 2009

Ninja

Mi hermana me regala y yo leo La Crisis Ninja, de Leopoldo Abadía. Un libro que intenta explicar con peras y manzanas de qué va esta crisis y cómo es posible que la quiebra de un banco en Minnesota (o en Indiana o en Albuquerque o en Springfield) haga que la economía en Almería vaya de culo. Su lectura es muy interesante, pero que queréis que os diga, acojona un poco. Saber que nadie tiene ni idea de lo que pasa ni de lo que pasará no es muy reconfortante que digamos.

23 abril 2008

Sant Jordi

Las grandes contribuciones de Cataluña a la cultura popular españolas son, para mí, el pan tomaca amb pernil, lo de la pela es la pela y el día de Sant Jordi. En Madrid llevamos dos años con éste celebrando la Noche de los Libros, pero en Barcelona hace muchos años que el 23 de Abri las calles se llenan de gente, libros y rosas. Y como Sant Jordi que es, he regalado una rosa (cara) y un libro (barato), que no es otro que "Chiquita", de Antonio Orlando Rodríguez. Espero que mi mujer lo termine pronto para poder leerlo yo ^_^

27 marzo 2008

El centinela

La Semana Santa ha hecho que me pasase inadvertida la noticia de la muerte de Arthur C. Clarke, el último de los Big Three que vivía. Fueron él, Isaac Asimov y Robert A. Heinlein los que tomaron un género que allá por los 40 estaba confinado a las revistas pulp y lo elevaron a la alturas, cuidando la ciencia y maravillando con la ficción.

Para mí Sir Arthur siempre será el autor de 2001. Una odisea en el espacio, claro, pero también el divulgador incansable, el fomentador de la exploración extraplanetaria, el escritor que me hizo tener nostalgia de una Tierra de la que nunca he salido pero que sin duda nuestros hijos dejarán atrás un día. Quizás haya gente corta de miras que opine que un escritor de ciencia-ficción no es un escritor "de verdad". Peor para ellos. Nadie que no esté cegado por los prejuicios puede negar el valor literario de Clarke, Asimov, Heinlein. La ciencia ficción, dijo alguien, es la literatura de las ideas, esas ideas que mañana nos alejarán de nuestra bola de barro natal.

En su última aparición pública, Clarke soñó que ese primer encuentro con vida inteligente extraterrestre se hiciese realidad pronto. Por desgracia no ha tenido tiempo de contemplar ese acontecimiento, que con tanta maestría relató en Cita con Rama o El fin de la infancia (su mejor obra, según todo el mundo). Quizás un día levantaré los ojos y por fin tendré la confirmación de que no estamos solos en el universo. Ese día seguro que me acordaré de Arthur C. Clarke.

29 febrero 2008

Raros

Leo la entrevista en La Vanguardia a Anne Holt, lesbiana, ex-ministra, ex-presentadora de televisión, ex-socialdemócrata (y ex-Blade Runner, casi añado) con motivo de la presentación de su último libro de novela negra en España. Una oscura trama sobre una presentadora de televisión noruega asesinada (¿alguna candidata en España?) llamada "Crepúsculo en Oslo". Lo raro de la entrevista viene cuando le preguntan "¿Hay algún republicano en Noruega?" Y ella responde: "¡Todos los somos! Pero cuando tenemos algo que funciona, nadie quiere tocarlo. Es más, luego vemos las noticias de Italia y pensamos que para acabar pegándose por los escaños, mejor tener un rey". Que los republicanos de salón en España aprendan de lo raros que son los noruegos.

17 noviembre 2007

Todo está en los libros

Hay dos fenómenos que no he visto en España nunca y qué son de los que contribuyen a que mi fe en la raza humana no decaiga. El primero son las máquinas expendedoras de libros que me he encontrado en los andenes del Metro de Santiago de Chile. Y es que es precioso pensar que al igual que puedes saciar tu antojo de dulce con un chicle obtenido de una máquina expendedora, también se puede saciar un súbito arrebato de hambre de cultura con un libro, aunque sea de bolsillo. Claro que en el Metro de Madrid tenemos el Bibliometro, pero no está en todas las estaciones y por supuesto, requiere de mucha más parafernalia que poner simplemente una máquina en el anden. Iniciativa exportable, sin duda.

El segundo fenómeno es el "top manta" de libros que encuentro en las calles de Lima. En efecto, estás tranquilamente parado en la acera, esperando a que el semáforo se ponga en verde, cuando se te acerca un señor que tú crees que te va a ofrecer todo tipo de sustancias psicotrópicas, a juzgar por el sigilo y el disimulo con el que se arrima a ti. ¡Pero no! En realidad te ofrece "loúltimodePerezReverte", "lacatedraldelmar", "todoGarcíaMárquez" y muchos más libros que tiene ahí detrás. Encantador, el contrabando de cultura por un precio módico. Y echando un vistazo rápido a la calidad de la edición, tampoco es mucho peor que el de una edición de bolsillo. Siendo idealista, me gustaría ver en España a los chavales comprando en "la manta" algún libro que otro a buen precio, en vez del último DVD de una película chorra americana. Pero los sueños, sueños son.

Total, que con estos dos fenómenos, más la abuela "bloggera" que ha ganado este años los BOBs, mi fe en la humanidad se ha recuperado un poco. Pena que Chávez siga hablando, y hablando, y hablando....

05 julio 2007

Consejos

Termino por fin la lectura de "Así cayó Alfonso XIII" de Miguel Maura, que viene a ser el relato en primera persona de los sucesos que llevaron a la caida de la monarquía y la instauración de la II República, aquel 14 de Abril de 1934. La figura de Miguel Maura siempre me había causado un cierto recelo, ya que el político liberal y católico confeso, fue uno de los principales miembros de el Pacto de San Sebastián y, por lo tanto, un responsable directo de la salida del rey tras las elecciones municipales del 12 de Abril. Al terminar la lectura me reconcilio un poco con la memoria del madrileño, pues comprendo que en su ánimo estaba salvar todo lo posible ante la catástrofe inapelable que se avecinaba: el fin de la monarquía y el advenimiento de la república.



Al final del libro, Maura, con aire profético, se aventura a dar consejos al futuro rey de los españoles (él escribe esas líneas en 1962, cuando Don Juan Carlos apenas era uno de los aspirantes al futuro trono), al "inexperto Mirlo Blanco", como le llama, que seguramente se encontraría en situaciones parecidas con las que él se encontró al llegar al Ministerio de la Gobernación, en 1931. Y dice:
Primero. No viva V.M. en este Palacio. Es letal y funesto para la realeza. Es el Versalles español y debe quedar, como el francés, de simple museo.
Segundo. Cierre V.M. las puertas de su casa a eso que se llama gente bien. Rodéese de gentes inteligentes, cultas, modestas y sencillas de clase media, que le traigan a diario un buen chorro de aire de la calle. Y...
Tercero. No deshaga V.M. sus maletas. A lo mejor no le dan tiempo para rehacerlas el día de la verdad y es probable, pero mucho, que esta vez no pasen las cosas tan alegremente, tan ciudadanamente, como aquel 14 de Abril de 1931.

Consejos que sospecho el Rey ha leido y tiene en cuenta para que ese "día de la verdad" no llegue a suceder nunca. No es la única de las lecciones que podemos entresacar de las páginas de esta obra imprescindible para comprender el siglo XX en España.

06 febrero 2007

Pardiez

Es matemático: es acabar un libro de Alatriste y entrarme unas ganas horrorosas empezar a gritar voto a tal, salir a la calle embozado, con la toledana en el cinto y de apuntarme al Tercio para ir a Flandes o a donde su Majestad tenga a bien enviarme. Desisto siempre, primero, porque llevar una espada toledana al cinto por la calle está prohibido por ley, y segundo, porque el único tercio que conozco está en Canarias, que me pilla lejos. Un desastre. Los tiempos han cambiado y dudo que Diego Alatriste tuviera cabida en ellos. España ha cambiado el martillo de herejes por la alianza de civilizaciones. ¿Será bueno esto? Puede que sí, puede que no, como dice el chotis. Mejor para los herejes, seguro. Mejor para España, no lo tengo tan claro. Eso sí, seguimos siendo los mejores vasallos a la espera de un buen señor, que no es ni el Conde-Duque ni ZP, seguro.


De todos modos, tras ver la película de Alatriste y leer este su último libro, tengo claro que el cuerpo me pide más. Más que un largometraje, quizás las novelas pedían una serie de televisión, al estilo de Hermanos de Sangre. Así que desde estas humildes páginas, ruego a vuesa merced, Don Arturo Pérez-Reverte, tenga a bien ceder todos los derechos a los herejes de la cadena HBO, que conocen su oficio y no convertirían a Don Diego Alatriste en un sucedano del Doctor Nacho Martín (a.k.a. Médico de Familia), como sin duda sucedería si osase hacerlo con una productora de televisión de esta nuestra católica (es un decir) España.