09 junio 2007

Cuestión de altura

Lo primero que el viajero siente cuando llega a Quito es ahogo. Más allá del espectaculo de una ciudad encajada en un valle, lo que divisas desde la ventanilla del avión que parece va a aterrizar en el comedor de alguna casa, en cuanto pones el pie en tierra tu cuerpo nota la falta de oxígeno. Es normal, ya que Quito se encuentra rozando los 3000 metros de altitud. El aire es menos denso y eso se nota en cuanto quieres subir una escalera, no digamos al hacer ejercicio físico.

Por eso, porque he sufrido en mis carnes los efectos de la altitud, entiendo perfectamente el empeño de la FIFA en prohibir los partidos de futbol internacionales que se celebren en campos que estén por encima de los 2500 metros de altitud. Vamos, que si fuera por mí obligaría a todo el mundo a jugar a nivel del mar. Puede parecer una cacicada de Blatter y sus colegas, pero en realidad es de cajón que cualquier equipo visitante que juega a esa altitud está en desventaja con respecto a el equipo local, acostumbrado a triscar como las llamas por los Andes. Así, los equipos sudamericanos llevan años quejándose cuando les toca jugar en Cuzco, Quito o La Paz, ya que los equipos nacionales de esos paises intentan suplir con la altura la diferencia futbolística que les separa de sus rivales como Argentina o Brasil.

No se trata de impedir que Perú, Ecuador o Bolivia participen en competiciones internacionales, sino de igualar las condiciones de juego. No hay tiempo suficiente para que los jugadores de los equipos rivales se acostumbren a la altitud de esas ciudades, así que los locales siempre contarán con ventaja, lo que falsea de alguna manera el resultado del juego. Ésta es la única realidad objetiva; si Evo y sus colegas no quieren entenderlo, peor para ellos.


3 comentarios:

Jaime dijo...

Pues no estoy de acuerdo... ¿qué hacemos, bajamos Bolivia hasta el nivel del mar? Y una vez allí... por qué parar. Acerquemos Japón a Europa para que el viaje sea más corto y los equipos europeos no tengan jet-lag. Y si los países no se pueden permitir jugar en alturas "normales", con céspedes de puro cesped en estadios de cinco estrellas, que no jueguen

Francisco Ortiz dijo...

Qué defensor de los que se ven y quieren ser centrosdelmundo te veo. Pues ya puestos, tampoco vamos a Rusia, dirán algunos que se sumen a estas ideas, que hace mucho frío, ni a Sudáfrica, que hace mucho calor. Ay, la pluralidad.

Curro dijo...

Yo en realidad todo lo hago por tocar las narices a Don Evo Morales, mayormente.