14 abril 2007

Niños

El hotel Camino Real quizás sea el mejor que hay en Guatemala capital. Cuando entras al lobby te encuentras siempre un buen número de parejas paseando con sus bebés en carritos de esos que parecen construidos para hacer el Paris-Dakar. La escena parece idílica, hasta que notas que el color de la piel de esas parejas no se corresponde en absoluto con el de la de los bebés. En efecto, ellos son de color blanco lechoso, típico de los anglosajones, y los bebés son más bien de piel cobriza oscura y pelo negro como ala de cuervo. Por si no lo sabíais, Guatemala es uno de esos destinos preferidos para aquellas parejas estadounidenses que desean adoptar niños. Como las normas exigen pasar unas semanas en el país antes de volver a casa con el niño, se pasan las horas paseo arriba y paseo abajo con sus bebes regordetes y morenitos, a la espera de volver a EE.UU. con su nuevo hijo.

El tema de las adopciones es complejo y delicado. En principio, todo parece perfecto: las parejas tienen sus bebés y los bebés tienen sus padres (y una vida mejor que la de la mayoría de sus compatriotas). Pero cuando llevas un rato observándo la escena, una sensación de desasosiego empieza a crecer junto al estómago. Aquello parece más bien un mercado persa de niños, donde los adoptantes pagan y reciben un niño, como quien echa una moneda en la máquina de café. Claro que yo solo puedo ver el penúltimo peldaño del proceso, que antes ha habido controles, requisitos, entrevistas y mucho papeleo. Se supone que el proceso el legal y beneficioso para todos, ¿no? Entonces, ¿por qué esa sensación? Al ver a los niños llorar en brazos de sus nuevos padres no puedo evitar pensar que quizás sería mejor ayudar para que esos niños creciesen en su país de origen, sin sacarlos de la tierra en que nacieron ni apartarlos de los de su raza. Suena un poco feo cuando lo escribo, pero esa es la sensación que me queda al ver el mercadeo del lobby del hotel, donde todas las parejas pasean sus carritos (todos los carros iguales, vendidos en la misma tienda frente al hotel) con niños morenos y regordetes que lloran por que no saben que les han proporcionado una vida mejor.

13 abril 2007

Duchas

Los que vivimos a caballo entre hotel y hotel solemos desarrollar una serie de manías con respecto a nuestra estancia en las habitaciones. Unos abren todos los cajones, otras quitan lo primero la colcha o las cortinas y algunos se dedican a inspeccionar bajo la cama. En mi caso, mi cruz o mi obsesión son las duchas.


Puede parecer una tontería, y lo es realmente, pero sucede que cuando llegas a la habitación después de un vuelo agotador, lo primero que deseas es quitarte el pestazo a avión con una buena ducha que te relaje y de devuelva a la condición de ser humano. Así que te despelotas, abres el agua y... te pegas un ostión contra la pera de la ducha, que está puesta a la altura de un hobbit y no de un ser humano estandar. ¿Un accidente? Una conspiración a nivel mundial, creo yo.


Son legendarios los problemas de los occidentales en las duchas de los hoteles japoneses (como comprobó Bill Murray en Lost in Translation), pero muchos de esos golpes me los he llevado en hoteles situados en paises "altos", como EE.UU. Mi teoría es que los responsables de los hoteles situan las peras de ducha a esa altura para que, golpe a golpe, sus huéspedes se queden lelos y no se den cuenta de que les meten recargos abusivos en las facturas, como por ejemplo los 2 dólares cada vez que levantas el auricular del teléfono (y si cuela, cuela, deben pensar).

Pero si por un casual has evitado el golpe, porque uno es perro viejo "hotelero", aún queda el suplicio de adivinar cómo obtener una temperatura del agua que no te achicharre ni te congele. Imposible, por supuesto. Todo es parte del mismo plan para volverte loco. Los hoteles son en realidad palacios del sado-maso modernos, disfrazados bajo una cortina de tarjetas de fidelización y nombres rimbombantes para sus restaurantes.

En fin, que el tema da para mucho. Otro día podría contar la Lista De Cosas Que Hay Que Hacer Siempre Al Llegar A Una Habitación o disertaré sobre las infinitas maneras de cocinar un sandwich club (el alimento de los huéspedes por excelencia). Me queda un buen rato en la habitación para pensar en ello.

01 abril 2007

300

Ya sé que no se deben trasladar hechos históricos a la realidad actual, pero ,¡qué leches! si otros lo hacen (los nacionalistas, los de la memoria histórica, los musulmanes todos) pues yo también lo puedo hacer. Si el rey Leónidas vivese hoy en día le llamarían de fascista para arriba, y le impedirían por todos los (muy democráticos) medios que fuese a defender su patria, su pueblo y su modo de vida. Le dirían que no, que hay que plegarse a las exigencias de los persas, ya que lo que está de moda es la alianza de civilizaciones, no el sentirse orgulloso de dónde y de cómo se vive. Que los invasores nos iban a aportar muchas cosas y que, si por el camino perdíamos nuestras identidad y todo aquello por lo que habíamos luchado durante siglos, eran una minucia a cambio de la paz. Que tipo de paz era esa no se lo dirían a Leonidas, pero el sospecharía que era la paz de los esclavos, que no son dueños ni de su vida ni casi de sus pensamientos.



Como dice Juan Manuel de Prada en un artículo sobre la fabulosa película de Zack Snyder, lo más positivo de 300 es que enseñará a los chavalucos (ya que seguro no lo aprenderán en el colegio) que hace 2500 años hubo unos hombres que se plantaron y defendieron la libertad de los suyos contra viento y marea. Y que gracias al sacrificio de Leonidas y los 300 ahora somos como somos y disfrutamos de la vida que tenemos. Y que no todo es relativo, que no todo da igual y que no tenemos porqué templar gaitas a nadie ni ceder nuestras libertades en nombre de una quimérica alianza de civilizaciones. Si 300 espartanos no se rindieron ni cuando lo tenían todo perdido, no veo por qué debemos de hacerlo nosotros ahora.

19 marzo 2007

Burka

Lo siento mucho, que me llamen lo que quieran pero esto no se puede permitir. No en un país occidental, presuntamente laico y que farda de moderno, progre y que quiere erradicar la discriminación entre el hombre y la mujer. El gobierno debe impedir por ley que estas mujeres anden por la calle enterradas bajo ese horror que es el burka, el hiqab o como Alá quiera que se llame esa prenda. Lo dije una vez y me temo que lleva camino de cumplirse si no se hace nada: se empieza por el pañuelo y se acaba pidiendo la cliridectomía por la seguridad social.

16 marzo 2007

Wikipeando

... que es gerundio. Vale, hace un montón de tiempo que no escribo, pero he tenido bastantes buenas razones... que contaré otro día. Lo que me ha impulsado a regresar, siquiera brevemente, ha sido la indignación de ver que la wikipedia en italiano tiene, ¡casi 60000 artículos más que la versión en español! Manda huevos, que decía aquel. ¿Cómo es posible que una lengua hablada por más de 300 millones de personas tenga tan poca representación en el wikiespacio (perdón por el palabro)? Por vagancia, vive Dios. Así que quiero que todo el mundo se lance a crear artículos, aunque sean esbozos. Nunca lograremos que nuestra lengua tenga el respeto que se merece en el ciberespacio si nosotros mismos no ponemos nuestro pequeño granito de arena. Eso es lo que yo sé
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26 febrero 2007

Video killed the radio star

En realidad, nunca sucedió lo que The Buggles cantaban, sino que la aparición de los video-clips, allá por finales de los 70, creó una nueva manera de vender música, una nueva forma de expresión artística, que dirían los entendidos. Para los que eramos teenagers en esa época, los 80, los videos musicales eran parte fundamental de nuestra vida social. Había que estar al loro, en la onda y ver los vídeos de tus grupos favoritos, para luego comentarlos con los colegas y hacer ver que controlabas.

Desde aquel entonces, en mi retina han quedado unos pocos vídeos. Sin duda, el primero que recuerdo y el que resumía todo lo que un video-clip debía ser (imágenes molonas, música acojonante) es Money for nothing, de Dire Straits. Y es que sí, todos queríamos tocar en la MTV y tener las tías for free.



Después, entre las cientos de horas de video que me pude tragar, por esos motivos inexplicables de la vida, se me quedó enredado entre los surcos del cerebro la vocecilla de Thomas Dolby gritando Hyperactive.



Muchos años después, la unión de música molona e imágenes acojonantes (¿o era al revés?) volvió a atraparme en el video de Crazy, con la música de Aerosmith y las estampas (bellas estampas, vive Dios) de Alicia Silverstone y Liv Tyler. Y es que, ¿quién no querría echarle un vistazo a esas fotos de fotomatón?



Y por último, recuerdo a Christopher Walken, tio inquietante donde los haya, volando por los aires en el video de Fatboy Slim, Weapon of Choice.



Así que ni el video mató a la estrella de la radio, ni parece que internet vaya a matar a los genios del video-clip. Antes que todo eso suceda, aún nos quedarán muchas horas disfrutando frente a la pantalla, a la radio o a lo que quiera Dios quiera que los payos inventen.

18 febrero 2007

Pistas

Sólo voy a escribir una entrada sobre el Juicio del 11M. Sólo una y va a ser ésta. Si Horatio Caine o Gil Grissom vieran cómo se está llevando la investigación sobre los atentados, les habría dado un síncope o se estarían dando cabezazos contra la pared de lo inútiles que son todos (bueno, a lo mejor a Horatio sólo se le habrían caido las gafas del susto... pero en él, eso sería terrorífico). Pruebas contaminadas, evidencias que desaparecen, cadenas de custodia rotas por doquier, testigos que se contradicen, acusados que no se sabe muy bien porqué lo están, ruedas de reconocimiento invalidadas, escuchas telefónicas sin peritaje de identificación... En pocas palabras: ¡un desastre que te cagas! ¿Es que no hay nadie capaz de hacer su trabajo bien? ¿Se han vuelto idiotas de repente fiscales, jueces, policías e investigadores? ¿Tiene que venir el CSI a enseñarles cómo se procesa un escenario para encontrar, por ejemplo, el explosivo utilizado en los trenes? Si en todas las películas se miran las cámaras de seguridad lo primero, ¿nadie ha encontrado alguna grabación de la Estación de Atocha donde aparezcan los sospechosos? Todo esto hace que uno pierda la fe en la justicia, si es que aún la tenía. ¡Ven Grissom, que aquí ni cristo parece tener ganas de saber qué pasó en realidad aquel 11M!


PD. En el episodio de mañana 19 de Febrero, los chicos del CSI: New York se enfrentan con un pirado que va poniendo bombas activadas mediante teléfonos móviles. Lo digo por si nuestros sagaces policías y fiscales quieren tomar alguna nota o coger alguna idea. De nada.

13 febrero 2007

Pardiez (2)

¡Voto al chapiro verde! Por fin alguien se ha atrevido a decir lo que muchos pensábamos: que Pedro Almodovar es un maleducado, un desagradecido y un anacoluto. Si lo hubiese dicho cualquier españolito, inmediatamente el coro de pringados lo hubiese lapidado y tildado de homófobo, facha, reaccionario, carca, ignorante, provincinciano y yo que sé más cosa. Pero lo ha dicho Viggo Mortensen, que aparte de ser un actor de fama mundial, es neoyorquino de origen noruego, alternativo y más majo que las pesetas, aparte de hablar un buen español (lo del acento leones es otro cantar, ejem). Sostiene Mortensen que Almodovar se pasó tres pueblos al no ir a la gala de los Goya, al contrario que él mismo u otros directores como Guillermo del Toro (por cierto, que ha ganado el Bafta como mejor Película de habla no inglesa, compitiendo ¡sorpresa! con Volver) o Agustín Díaz Yánez (el director de Alatriste); sobre todo, sabiendo como se sospechaba que la Academia preparaba una orgía de premios para la citada Volver para que Almodovar les perdonase y se dignase a aparecer por la gala. Pero ni por esas: Pedro estaba cansadiiisimo y no pudo asistir, lo siento, ya veremos el proximo año. Que se meta por donde le quepa su película, a Penélope y a todo el equipo. Yo y otros muchos preferimos a Don Diego Alatriste y Tenorio y a Viggo ¡Qué le ofrezcan la nacionalidad española ya!

06 febrero 2007

Pardiez

Es matemático: es acabar un libro de Alatriste y entrarme unas ganas horrorosas empezar a gritar voto a tal, salir a la calle embozado, con la toledana en el cinto y de apuntarme al Tercio para ir a Flandes o a donde su Majestad tenga a bien enviarme. Desisto siempre, primero, porque llevar una espada toledana al cinto por la calle está prohibido por ley, y segundo, porque el único tercio que conozco está en Canarias, que me pilla lejos. Un desastre. Los tiempos han cambiado y dudo que Diego Alatriste tuviera cabida en ellos. España ha cambiado el martillo de herejes por la alianza de civilizaciones. ¿Será bueno esto? Puede que sí, puede que no, como dice el chotis. Mejor para los herejes, seguro. Mejor para España, no lo tengo tan claro. Eso sí, seguimos siendo los mejores vasallos a la espera de un buen señor, que no es ni el Conde-Duque ni ZP, seguro.


De todos modos, tras ver la película de Alatriste y leer este su último libro, tengo claro que el cuerpo me pide más. Más que un largometraje, quizás las novelas pedían una serie de televisión, al estilo de Hermanos de Sangre. Así que desde estas humildes páginas, ruego a vuesa merced, Don Arturo Pérez-Reverte, tenga a bien ceder todos los derechos a los herejes de la cadena HBO, que conocen su oficio y no convertirían a Don Diego Alatriste en un sucedano del Doctor Nacho Martín (a.k.a. Médico de Familia), como sin duda sucedería si osase hacerlo con una productora de televisión de esta nuestra católica (es un decir) España.


03 febrero 2007

Mas cine, por favor (IV)

Hablaba yo hace unos meses del sorpresivo cierre (para mí) de uno de los pocos cines de mi barrio, el Duplex, aquel donde se proyectó Tommy y a cuya salida se esperaban los mods y los rockers para ostiarse. Hoy he comprobado con horror que la epidemia se extiende; se han cerrado el Tívoli, el Benlliure y se anuncia el cierre de otros dos iconos madrileños: el Avenida y el Palacio de la Música. Un horror. Una pena.

He oido mil veces el argumento de la falta de rentabilidad de estos locales, pero creo que los madrileños nos merecíamos otras solucciones. Queremos otras solucciones que la de convertir el sitio de nuestro recreo en tiendas y más tiendas. Venta a plazos y pague cuando pueda. La Gran Vía de Madrid es la arteria pricipal de la ciudad y me niego a pensar que se pueda ver reducida a un gigantesco centro comercial donde en vez de los estrenos de la semana aparezcan anuncios de rebajas. El cambio de la legislación municipal sobre los locales cinematográficos y su uso en exclusiva está claro que ha abierto las puertas a la masacre de los cines existentes.

Estamos en época de elecciones, queridos ciudadan@s. Es hora de pedirles a los candidatos que tengan en cuenta algo más que el precio del abono-transporte o la longitud de los túneles a inagurar. Los cines de Madrid están en peligro de extinción y está en su mano hacer algo. Y nosotros tenemos que exigirlo, o corremos el riesgo de encontrarnos con una Gran Vía convertida en un erial, tras el cierre de los comercios.