Después de una semana de inactividad, debo anunciar que Espiquin in Silver dejará de hablar en plata durante una temporada, no muy larga, espero. ¿El motivo? El mejor de ellos: ha nacido (¡con casi tres semanas de anticipo!) mi primer hijo, Martín. Hasta que el niño no se habitue al mundo y nosotros nos habituemos al niño, se impone una parada forzosa en todo lo que no suponga alimentar, limpiar, vestir, pasear y hacer cucamonas al niño, el cual, según una encuesta rigurosísima efectuada entre nuestra familia y amigos, es el más guapo del mundo.

Espero que, cuando Martín aprenda que las noches son mayoritariamente para dormir y no para tener a sus padres en danza, yo pueda retomar esta bitácora. Hasta entonces, espero que el mundo no enloquezca mucho, que el Estatut no nos devore a todos, que España juegue como nunca en el Mundial de Alemania (aunque pierda como siempre), que Evo Morales se ponga de una vez un traje y que tod@s seais muy felices y que bebáis mucho gazpacho.

Espero que, cuando Martín aprenda que las noches son mayoritariamente para dormir y no para tener a sus padres en danza, yo pueda retomar esta bitácora. Hasta entonces, espero que el mundo no enloquezca mucho, que el Estatut no nos devore a todos, que España juegue como nunca en el Mundial de Alemania (aunque pierda como siempre), que Evo Morales se ponga de una vez un traje y que tod@s seais muy felices y que bebáis mucho gazpacho.